Tailandia: podría cobrar US$ 260 mil por vómito de ballena

Una mujer encontró 7 kilos del llamado “ámbar gris”, que no es otra cosa que vómito de cachalote. La sustancia con olor a pescado se utiliza en perfumería.

Los cachalotes son animales muy incomprendidos. Para empezar, siempre los confunden con ballenas cuando son cetáceos distintos, unos con dientes, y las otras, con barbas que usan para alimentarse haciendo un filtrado.

Pero la digestión de los cachalotes es muy distinta que la de las ballenas. Por citar otro ejemplo, producen una sustancia llamada “ámbar gris” que no es otra cosa que un material ceroso e inflamable que segregan para desintegrar sus alimentos.

A veces ocurre que los cachalotes vomitan el “ámbar gris” y puede ocurrir que llegue a la costa en estado sólido, como lo encontró Siriporn Niamrin, una mujer de 49 años que caminaba el 23 de febrero pasado por la playa en la provincia de Nakhon Si Thammara, Tailandia.

Ahora los expertos locales buscan determinar si el brulote de 7 kilos que encontró Siriporn es realmente vómito de cachalote de buena calidad, informó el sitio Daily Mail.

De ser así podría venderlo por unos US$ 260.000 dado que esa sustancia con olor a pescado es muy codiciada en el rubro de la perfumería.

“Si realmente tengo el ámbar gris genuino, puedo ayudar a mi comunidad una vez que encuentre un comprador para él”, aseguró la mujer durante el fin de semana.

El supuesto conglomerado de “ámbar gris” mide 30 centímetros por 60 centímetros, y Siriporn tuvo que pedir ayuda a sus vecinos para trasladarlo hasta su casa aunque está a unos 500 metros de la playa.

Obviamente la historia del “ámbar gris” no tardó en volverse viral porque la mujer, que pidió custodia para el trozo que halló, ya está buscando compradores.

El “ámbar gris” es el resultado de la bilis que producen los cachalotes para lograr que avancen por su tracto digestivo las presas grandes o angulosas. Una vez que estos animales terminan con su digestión vomitan la sustancia, que se solidifica en el agua.

El vómito sólido no se hunde sino que flota. Su olor a pescado, desagradable y putrefacto, se va a medida que se seca y lo que perdura es una suerte de fragancia de larga duración que es muy requerida para hacer perfumes.

fuente: minuto uno

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