Atletismo – La peculiar historia de Jakob Ingebrigtsen, el vikingo que amenaza al imperio africano en las carreras de fondo

Es noruego, tiene apenas 18 años y se convirtió en el atleta más joven en la historia en quebrar la frontera de los 4 minutos en la milla. ¿Será el símbolo de un nuevo tiempo?

 

En la generación de los “milennials” del atletismo mundial, hay dos nombres que acaparan todos los focos: uno es el de un garrochista sueco llamado Armand DuPlantis, popularmente apodado “Mondo”. Hijo de un decatleta de primera categoría como Greg DuPlantis, “Mondo”, que reside en Estados Unidos, es el primer Sub 20 en atravesar la barrera de los 6 metros. Pero el otro nombre que viene causando asombro también llega de un país nórdico y con tradición en este deporte, Noruega.

Se trata de Jakob Ingebrigtsen, cuya (declarada) ambición es terminar con el abrumador dominio africano en las carreras de fondo. Su padre y entrenador, Gjert, lo dijo sin eufemismo: “Definitivamente, espero que el Team Ingebrigtsen pueda romper ese dominio”. Se refería a Jakob y sus hermanos mayores, Filip Henrik, quienes le precedieron en una serie triunfal en competencias de mediofondo.

Jakob Ingebrigtsen, la nueva promesa del atletismo mundial.

Jakob Ingebrigtsen, la nueva promesa del atletismo mundial.

 

La situación del atletismo en carreras de media y larga distancia es muy conocida. Los colosos africanos –en cantidad y calidad- ya habían asomado en la década del 60 (Kipchoge Keino en el caso de Kenia, Abebe Bikila por Etiopía). Por la llegada del profesionalismo, la aceleración de los procesos de independencia y los cambios socioeconómicos, el cambio en ese sector del atletismo fue rotundo.

Keniatas y etíopes coparon todas las competiciones en las pruebas desde los 800 metros hasta el maratón, se apoderaron de cuanta medalla y récord estuviera en la lista. Y en los últimos tiempos también aparecieron fenómenos atléticos de otros países como Uganda, Tanzania, Burundi… Ya se escribieron numerosos libros y se buscaron las explicaciones científicas, sociológicas, técnicas y deportivas. Recién en los Juegos Olímpicos de Rio, tres años atrás, Estados Unidos pudo colocar a varios mediofondistas y fondistas en posición de medallas, después de una fuerte inversión y un sólido trabajo.

Pero ¿está predestinado Jakob Ingebrigtsen, recién con sus 18 años, a convertirse en el símbolo de un tiempo nuevo? De su potencial y condiciones técnicas, no hay dudas. Pero el futuro igualmente es una incógnita: ¿no habrán acelerado su progreso? En cualquier caso, ya nadie podrá olvidar su hazaña ante una multitud de 60 mil espectadores, en agosto pasado, en el Estadio Olímpico de Berlin, durante los Campeonatos de Europa. Venía de convertirse en el campeón de los 1.500 metros llanos, el más precoz de la historia en 84 años de esa competición. Y heredó el título de sus propios hermanos: Henrik (27) lo había ganado en Helsinki, en 2012, y Filip (26) cuatro años más tarde en Amsterdam. Pocos días después, Jakob incursionó en otra distancia, los 5.000 metros, enfrentando a los más cotizados especialistas europeos.

La facilidad con la que los desbordó en el tramo final resultó llamativa y más aún, su madurez y sentido táctico, frente a hombres curtidos y fogueados en decenas de batallas de este tipo. Jakob terminó allí en 13m17s06, estableciendo el récord europeo para los juveniles. Más aún: el “doblete” de 1.500/5.000 metros era algo que ningún atleta había logrado en el historial de los Europeos y que muy pocos habían intentado. Los 1.500 siempre estaban reservados a mediofondistas y los 5.000, a fondistas, y rara vez alguno probó esa combinación.

Jakob Ingebrigtsen, la nueva promesa del atletismo mundial.

Jakob Ingebrigtsen, la nueva promesa del atletismo mundial.

 

Jakob no sólo se dio el gusto de ganar, sino de compartir el podio con su hermano Henrik, quien fue segundo con 13m18s, sumando otra medalla a su propia cosecha (además del título europeo del 2012 había quedado segundo en esa distancia en 2014 y bronce en 2016). Filip, por otra parte, le unió su victoria del 2016 a la medalla de bronce en el Campeonato Mundial en Londres, al año siguiente.

Jakob Ingebrigtsen nació el 19 de septiembre del 2000, vive y se entrena en Sandnes. Y otra curiosidad: la conducción técnica de los hermanos está a cargo del padre, Gjert, quien no tenía ninguna vinculación con el atletismo. Pero se entusiasmó cuando vio la condiciones de Henrik y FIlip, quienes comenzaban a ganar las competencias locales de Noruega, desde muy jóvenes. “Mis hijos jugaron fútbol, practicaron esquí y carreras, desde muy chicos. Eso es lo más importante, estar activos desde pequeños”, sostiene.

En el caso de Jakob se vio motivado por sus hermanos mayores. Aunque Henrik aclara que “Jakob nació para correr. Simplemente esa es la única explicación”.  Cuentan que Jakob lo hace “casi como un profesional” desde que tenía nueve o diez años. Registró marcas notables para un chico de 14 años como 3m48s37 en los 1.500 metros y 3m42s44 a los 15. Ese año en el campeonato noruego de su categoría se paseó triunfante, en apenas tres días, en pruebas tan disímiles como los 800 y 2000 metros llanos, los 1.500 con obstáculos y los 300 con vallas. En 2016 ganó el primero de sus tres títulos europeos sub20 de cross country y, además, lo llevaron al Mundial U20 en Polonia, donde terminó 9° sobre 1.500 metros.

Jakob Ingebrigtsen, la nueva promesa del atletismo mundial.

Jakob Ingebrigtsen, la nueva promesa del atletismo mundial.

 

El despegue fue en 2015: en la pista de Eugene, Oregon, corrió la milla en 3m58s07, convirtiéndose así en el más joven atleta en la historia en quebrar la frontera de los 4 minutos (registro que mejoró rápidamente a 3m56s29 en su propia tierra). Pero no se conformó con eso. Pocas semanas después, sin muchas dificultades, obtuvo el título europeo juvenil de 5.000 metros y 3.000 con obstáculos.

La progresión del 2018 ya es más conocida. En el Mundial U20 en Tampere, Finlandia, empezó a desafiar a los africanos y alcanzó medallas: segundo en 1.500, tercero en 5.000. Dos semanas después vino la “explosión” de Berlín.

Ya estaba convocado para las pruebas grandes, de la Diamond League, y así estableció 3m52s28 en la milla (nuevamente en Eugene) y 3m31s18 e los 1.500 metros llanos, que lo ubican entre los 10 mejores del historial de menores de 20 años, siendo los otros nueve… africanos.

A principios de este 2019, volvió a dar la nota en sus incursiones en pista cubierta, principalmente el 20 de febrero en Düsseldorf fijando el récord mundial U20 con 3m36s02 y derrotando en esa carrera al etíope Samuel Tefera, que venía de batir el récord absoluto. En el Campeonato Europeo, en Glasgow, ganó los 3.000 metros (allí su hermano Henrik se llevó la medalla de bronce) y fue subcampeón de 1.500. Pero en el Mundial de Cross Country en Dinamarca, a fines de marzo y dentro de su categoría, comprobó que –frente a los africanos- no la tendrá tan sencillo: después de un arranque promisorio, la “legión” de ugandeses, keniatas y etíopes lo relegó al duodécimo puesto.

La saga de los hermanos fue reflejada por un “reality” difundido en las últimas dos temporadas en la TV noruega, no definieron aún si la continuarán. Pero, con más precisión, habría que apuntarlo como un documental, que registra sus rigurosos entrenamientos y sus sesiones en sitios para la preparación de fondistas como Arizona, Huelva o Saint Moritz.

El tiempo, y no tan lejano, indicará si Jakob Ingebrigtsen alcanzará a transformarse en el fenómeno esperable en mayores. O si equivocaron y apuraron su progresión. En lo que no existen dudas, es en su talento. Inmenso, natural.

Los secretos técnicos de un talento natural

Leif Inge Tjelta, un fisiólogo noruego de la Universidad de Stavanger, que conoce bien a los hermanos Ingebrigtsen, le contó al diario El País que ya había sometido al precoz Jakob a tests de rendimientos cuando tenía 11 años. “Le medí un VO2 max (capacidad del cuerpo para consumir oxígeno) exagerado, como el de un joven de 16 o 17 años. Es un talento natural, también se destaca por su extraordinaria economía de carrera. Y su eficiencia, que hace que la mayor parte de su energía se traduzca en movimiento. Pero tiene algo más, y es el entrenamiento sistemático que sigue desde los ocho años. Ha corrido lo mismo que un chico keniata que va a pie al colegio. El se levantaba a las 6 para hacer esquí en el parking de un hipermercado vecino. Su padre ensayó con los hermanos mayores, pero con Jakob evitó todos los errores que había cometido, afinó al máximo. También trabajan en los entrenamientos de altura. Es algo típico del atletismo de fondo en Escandinavia: mucho volumen a una intensidad no muy elevada y como hacía Emil Zatope”.

FUENTE: clarin.com

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