El río Paraná cuadriplicó su caudal en menos de un mes

El río Paraná comenzó un “llamativo” proceso de creciente que casi cuadriplicó su caudal en menos de un mes, tras la bajante histórica con mediciones hidrológicas que no se registraban desde hacía 50 años.

“Lo llamativo es la rapidez de este proceso de creciente, que se debe a las lluvias registradas en la cuenca alta de los ríos Paraná e Iguazú”, aseveró Juan José Neiff, investigador del Conicet y magister en Ecología Acuática Continental.

En menos de un mes el aumento fue exponencial y los registros muestran que el 11 de enero en el puerto de Corrientes la altura no llegaba al metro (0,97 metros) y el 8 de febrero fue de 4,76 metros.

Por su parte, en el puerto de la ciudad  de Santa Fe el 8 de enero la altura del río era de 0,8 metros según los datos de Prefectura; mientras que este 11 de febrero alcanzó los 3,2 metros.

En este sentido, el experto agregó que la velocidad con que se dio la creciente refleja que “el período de seca se está terminando”. Respecto de las consecuencias que esta modificación pronunciada del caudal provoca en los peces, el investigador explicó que “este desborde de las planicies es favorable porque los más chicos están protegidos en lagunas y bañados”.

“Se evita el efecto de los predadores; en los refugios, la creciente es favorable”, aseveró. Además, señaló que los peces pequeños necesitan lagunas y planicies de inundación donde se crían.

En tanto, agregó que “hay dos etapas fundamentales, los peces adultos migran y con esta creciente la migración es mayor y los pequeños necesitan de esas lagunas, que hasta hace muy poco estaban con el caudal muy disminuido o secas, para criarse y desarrollarse”.

Por otra parte, el académico sostuvo que la creciente también beneficia a la navegación en el río Paraná, ya que desaparecen los bancos de arena y se mejoran los canales de navegación.

En cuanto a la continuidad o no de la creciente, Neiff dijo que la situación “es poco previsible, hay variabilidad en el clima en el corto y mediano plazo”.

“Por lo pronto no tenemos situaciones que nos hagan pensar en un alerta, que sería cuando el Paraná asciende hasta los 6,50 metros y mucho menos al nivel de evacuación que llega a los 7 metros”, concluyó el investigador del Conicet.

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