Evalúan la posibilidad de controlar con drones a conductores que manejen usando el celular

Con 47 muertes en 36 siniestros fatales, diciembre fue el mes de 2020 con más fallecidos en rutas de la provincia de Santa Fe, según los últimos datos de la Dirección Provincial del Observatorio Vial. En todo el año pasado, perdieron la vida 334 personas en 294 accidentes. Es “la otra pandemia”: la gente que muere en las rutas por errores evitables, a la que ahora se le agrega un factor de riesgo que alarma: la distracción que genera usar el celular mientras se conduce.

El gobierno provincial mira de cerca esta problemática. Y evalúa la posibilidad -y siguiendo lo que se está aplicando en los países más avanzados en materia de seguridad vial-, de que se controle con drones en las rutas santafesinas a aquellos conductores que manejan y, en simultáneo, utilizan un teléfono móvil. Es una idea en ciernes que está en análisis, sí; pero de aplicarse, Santa Fe sería la primera provincia del país en utilizar estos dispositivos aéreos de filmación y fotos para más control en rutas santafesinas. España, por ejemplo, ya lo implementa.

“Es un problema muy preocupante”, le dice a El Litoral Osvaldo Aymo, subsecretario de Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV) y experto en seguridad vial desde hace más de 25 años, sobre la problemática del uso del teléfono móvil frente al volante. Es que hoy el celular casi se ha vuelto una “extensión de la mano” de la mayoría de las personas, y no se suelta ni aún al momento de estar ante la enorme responsabilidad de conducir un coche.

El “sistema tránsito” tiene tres características clave: es complejo, cambiante y riesgoso. “Lo cambiante, con respecto a las distracciones, es el meollo de la cuestión. Porque un conductor tiene que estar todo el tiempo atento a los cambios que plantea el sistema (señales de tránsito, comportamientos de otros conductores) para adaptar su propia conducta a esos cambios. Frente a un volante, si alguien conduce a 100 km/h, va a 30 metros por segundo: esto es que esa persona, en un segundo que se distrae en su atención de lo complejo del sistema del tránsito, está 30 metros más adelante”, explica el especialista.

 

Y si le se suena el celular, ese conductor se distrae en la atención necesaria para manejar, pues lleva sus ojos para mirar y tomar el móvil. “Ahí se fueron entre 2 y 3 segundos de atención. Y esos segundos representan que ese conductor está, sin saberlo, una cuadra más adelante, y sin haber percibido los cambios que el sistema le pudo haberle planteado en ese tiempo-espacio. Por esto, las distracciones por el uso de las nuevas tecnologías es un tremendo factor de riesgo en la accidentología vial actual”, advierte Aymo.

 


Osvaldo Aymo, titular de la APSV y experto en seguridad vial.Foto: Archivo El Litoral

 

Qué pasa en otros países

En 2019, el titular de la APSV estuvo un mes en una universidad de Madrid capacitándose en su área. Relata cómo se aborda la problemática en España: “Desde agosto de aquel año, se empezó a filmar el interior de los vehículos tratando de ver qué cantidad de personas conducían y usaban el celular al mismo tiempo. En aquel país, el uso del móvil se había transformado en el primer factor de riesgo (de muerte o discapacidad), por encima de la alta velocidad y de alcohol. Hacia eso vamos aquí en la Argentina”, pronostica.

La diferencia es que en España hay miles y miles de controles en calles y rutas. “Mi punto es que puede haber una legislación perfecta, pero si no hay controles, no sirve de nada. Los controles principales son alcoholemia, las velocidades máximas permitidas y el uso del celular mientras se maneja”, precisa. También está el caso de Suecia como modelo a seguir (ver Relacionada).

 

La legislación
La Ley Nacional de Tránsito N° 24.449, en su artículo 48 (inciso x), prohíbe conducir “utilizando auriculares y sistemas de comunicación de operación manual continua”. En la ciudad capital, rige el Reglamento General de Tránsito. En el artículo 9 ter. se califica como infracción de gravedad intermedia “circular, cruzar, maniobrar o detenerse en forma imprudente, o guiar con una sola mano o separando ambas del volante o haciendo uso de telefonía celular sin el sistema denominado ‘manos libres’ (…).

En la misma línea, el Reglamento remite a las sanciones por estas infracciones, que están tipificadas en el Régimen de Infracciones y Penalidades de la ciudad (Ordenanza N° 7.882). En el artículo 121, se establece que el conductor en contravención (por lo antes mencionado) deberá abonar una multa de 50 Unidades Fijas, o UF (unos 2.300 pesos) hasta 500 UF (casi 23 mil pesos), y también la posibilidad de inhabilitación de hasta 60 días. Esos cálculos de mínima y máxima se calculan sobre el costo actual de la UF, que es de 45,78 pesos. El costo de la multa final la establece el Juez de Faltas municipal.

 

-¿Ayudan las legislaciones locales en línea con la Ley Nacional de Tránsito? ¿Sirve que se sancione en términos pecuniarios el uso del celular mientras se maneja, pero habilitando la función del manos libres?, le preguntó El Litoral a Aymo.

-En seguridad vial hay una cantidad enorme de puertas por donde entrar. Uno de los grandes mentores de la seguridad vial a nivel mundial una vez escribió que para que una legislación sea realmente efectiva, se tienen que dar tres condiciones: la primera, que la falta pueda ser detectada: si no hay control, todo cae en saco roto. Segundo, que tras la detección, la infracción pueda ser juzgada. Tercero, que una vez detectada y juzgada la contravención, pueda ser penalizada.

En este último aspecto, lo que considero es que la multa tiene que estar condicionada a la gravedad de la falta que se compete. Tiene que ser proporcional a su gravedad. Y tiene que ser pagable, porque si no, caemos en impunidad.

Siempre hablamos de riesgo aceptado. Por ejemplo: la posibilidad de habilitar el manos libres en un conductor. El manos libres, ¿es lo ideal? No. Ahora bien, si se usa para contestar ante una urgencia, esa persona que lo usa podrá decir a quien o llama: “Estoy conduciendo, luego hablamos”. El manos libres, nada más que para eso.

 

CUATRO VECES MÁS
Según la ONG Luchemos por la Vida, en 13 años se cuadruplicó el número de conductores que manejan mientras usan celular (sólo en Ciudad de Buenos Aires). En 2007 el uso inapropiado de un móvil al volante era del 4,1% (sobre el total de conductores relevados) , y saltó a 17,2% en 2020. “Esta (última) cifra resulta alarmante: de los 1.400.000 vehículos particulares que circulan por Buenos Aires diariamente, unos 240.800 conductores están usando un celular mientras están al volante, simultánea y constantemente”, dice la organización.

 

El modelo sueco y el factor humano
-¿Sirven las campañas de concientización? ¿La gente hace caso al mensaje de toma de conciencia?

-Yo tengo una visión disruptiva respecto de la prevención de accidentes. Siempre he tratado de ver qué se hace en los países más avanzados en seguridad vial. Fundamentalmente en Suecia, que es la Nación líder en esta materia.

Y para mí, a la llave para abrir la “cajita de la seguridad vial” la tienen únicamente los ingenieros. ¿Por qué? Un ejemplo: Suecia, en 1997, diagramó un plan de prevención de accidentes. Ellos plantearon dos cosas: primero, que el único número aceptable de muertos en rutas debe ser cero. Segundo, el factor humano. En nuestro país se trabajó sesgadamente sobre el factor humano tratando de educar, sensibilizar, concientizar. Pero nos olvidamos del diseño y la innovación del vehículo, para que ese factor humano imperfecto, cuando cometa un error en la ruta, no lo pague con la vida o la discapacidad.

En Suecia hicieron las rutas “dos más uno” con barreras de separación. ¿Qué es esto? Son rutas de doble sentido, en la cual la separación (de ambos sentidos contrarios) no se hace con una raya amarilla, donde se depende de que el factor humano cumpla: lo hace una barrera física de separación (de cemento de hormigón, por ejemplo) entre ambos sentidos. Con esto, los suecos eliminaron los choques frontales, y evitaron las muertes que dejan estos choques.

En la Argentina, el 51% de los choques son frontales. Eso aporta al 60% del total de muertes en las rutas. ¿Se entiende? Aquí lo importante es un cambio de paradigma. Los suecos ya no apelan al factor humano, que es imperfecto: apelan a la tecnología y a la ingeniería civil.

Noticia de: El Litoral

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