El coronavirus y la ley de necesidad prometen un supermartes en Diputados

Este martes feriado, a las 15, sesionará la Cámara de Diputados. En el temario de la sesión especial se incluyen la ley que crea el fondo de 15.000 millones de pesos para atender la emergencia por el coronavirus y la ley de necesidad pública.

Para la creación del fondo no habría mayores reparos a pesar de la abultada cifra. En la sesión del jueves pasado en el Senado los legisladores contaron cómo fue creciendo el número con el paso de los días y la proximidad de la pandemia. Se empezó con la idea de que 1.500 millones de pesos iban a alcanzar. Pero en la reunión del martes de la semana pasada entre el gobernador, los senadores y los presidentes de bloque de Diputados, que incluyó al presidente de esa Cámara, Miguel Lifschitz, propuso que sean 6.000 millones de pesos

Eso iba a ser enviado por el Ejecutivo a la Cámara baja para que se trate en la sesión especial del miércoles, pero nunca llegó. Tal vez el Ejecutivo veía que su proyecto de ley de necesidad seguía empantanado y cambió de estrategia. El presidente de la bancada justicialista en Diputados, Leandro Busatto, lo adelantó en plena sesión cuando ofuscado veía que el Frente Progresista cambiaba la ley de necesidad y votaba una versión propia que incluía 6.000 millones para el coronavirus y 31.000 millones para pago de deuda y otros gastos del Ejecutivo.

En ese momento Busatto dijo que el proyecto sobre el fondo para el coronavirus ingresaría al día siguiente por el Senado y que se pediría autorización para endeudarse por 10.000 millones de pesos. Pero los senadores elevaron un 50 por ciento lo solicitado y se aprobó una toma de deuda por 15.000 millones de pesos, de los cuales 3.000 millones irán a los municipios y comunas.

En una semana el fondo para el coronavirus creció 10 veces y el monto significa, aproximadamente, una inversión de 4.687,5 pesos por cada santafesino. Para tener una referencia se puede mirar hacia la provincia de Córdoba que por extensión territorial, por población y por volumen de su economía siempre es comparable a Santa Fe. En la provincia mediterránea primero se creó un fondo de 500 millones de pesos y luego el gobernador, Juan Schiaretti, lo amplió a 1.200 millones de pesos en total.

Necesidad de un final

Otra sería la situación de la ley de necesidad. Fuentes legislativas aseguraron que hay puentes de diálogo abiertos, aunque desde ambas veredas se señalan unos a otros como los responsables de que en más de tres meses de conversaciones no haya aún un acuerdo. Incluso las indefiniciones generaron tensiones internas hacia ambas fuerzas con los intendentes y presidentes comunales. De hecho, en el Frente Progresista hubo varias reuniones en los últimos días con caras de pocos amigos.

El intendente de Rosario, Pablo Javkin, fue uno de los más ofuscados con el resultado de la sesión de Diputados la semana pasada. Su espada política en la Legislatura, Ariel Bermúdez, le dijo a UNO Santa Fe que su partido, Creo, mantendrá la posición que viene sosteniendo desde el principio. La semana pasada Bermúdez se abstuvo en la votación porque cree que la ley de necesidad tiene que salir y cuanto antes para que provincia y municipios y comunas puedan hacer las compras que necesiten en el marco de una pandemia que puede generar escasez en diferentes rubros, como el de los insumos sanitarios u otros.

En esta disputa política el PJ acusa al Frente, a partir de la mayoría socialista y radical en ese recinto, de querer tener un proyecto propio de ley de necesidad cuando ya no es gobierno. Lo mismo sucedió con la aprobación del presupuesto –en el período legislativo anterior– que está ejecutando Omar Perotti en su primer año en la gobernación y que fuera elaborado por la gestión Lifschitz; o con la ley de emergencia que quedó trunca en diciembre pasado.

Dirigentes del oficialismo aseguran que el Frente, más que votar pensando en los intereses de los santafesinos, lo hacen pensando en sus intereses políticos. Ese fue el mensaje con el que Busatto remató su discurso en la sesión especial de la semana pasada y el de la carta que le envió el viernes pasado –al otro día que el Senado insistió con el mismo proyecto de ley de necesidad que votó el 5 de marzo pasado– la vicegobernadora, Alejandra Rodenas, al propio Miguel Lifschitz.

Desde el Frente Progresista, en tanto, aseguran que siempre estuvieron abiertos al diálogo y que el único que no cedió en esta negociación es el Ejecutivo. “Para llegar a un acuerdo todos tienen que ceder. Les ofrecimos todos los recursos que pidieron, lo único que no les damos son los superpoderes y la posibilidad de pagar aumentos salariales en negro. Eso lo pueden hacer por decreto”, sostuvo una fuente frentista que se quejó de la virulencia con que atacaron al exgobernador durante el fin de semana.

“Es muy difícil pensar cuatro años de trabajo con estos niveles de violencia. Es mucha casualidad que el Senado insista con el proyecto, Rodenas mande la carta e inmediatamente haya cuentas falsas en las redes sociales que acusan a Lifschitz como el responsable de las muertes que se pueden producir por el coronavirus. Esa es la misma campaña basura que sufrieron los senadores del PJ cuando aprobaron el presupuesto”, argumentaron desde el Frente en referencia a la difamación que sufrieron en las redes y la difusión de los números de teléfonos de los diputados frentistas, entre otras acciones que catalogaron como “apriete para sacar la ley”.

Palabras más palabras menos, es la línea que bajó el secretario General del Partido Socialista en la provincia, Enrique Estévez, cuando el fin de semana lanzó un comunicado de prensa donde advertía que “nadie con vocación de lograr consensos ataca con una ferocidad tan desmedida”.

Lo cierto es que luego de tantas idas y vueltas la ciudadanía no puede seguir esperando a la política. Por sí o por no la ley de necesidad quedó en zona de definiciones. El contexto es muy distinto al que había cuando comenzó la discusión. El coronavirus cambió el eje de discusión y quien gana o pierde con la ley de necesidad solo importa en el círculo rojo.

Si el Frente no quiere que salga la ley solo debe enviarla a dormir en las comisiones de la Cámara baja o forzar al PJ pedir su tratamiento sobre tablas. Algunos especulaban este lunes por la tarde que lo que se aprobó en el Senado podría salir al menos con los seis votos de los diputados del PJ y la abstención de la mayoría frentista. Si se aprueba con alguna modificación –se necesitan los dos tercios– la palabra final la tendrá el Senado, donde el PJ tiene 12 bancas y en la última sesión el radical Germán Giacomino votó a favor del proyecto de Omar Perotti. Los dos tercios que necesita el justicialismo están al alcance de la mano.

Este martes empiezan a tomarse decisiones. Las opciones son varias, aunque los resultados posibles son solo dos: o se cae o se aprueba.

Fuente: Uno Santa Fe

 

 

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