Joven asesinado y otro herido en ataque a tiros desde un auto

Joaquín Ambrosio tenía 22 años y murió casi en el acto. Víctor A. recibió un disparo en la pierna. Hay dos demorados y un prófugo por el episodio.

 

Había pasado poco del mediodía. Los vecinos del barrio Las Delicias ya habían almorzado y las calles estaban semidesiertas. Sólo el ruido de las máquina de algunas metalúrgicas y pequeñas fábricas de la zona interferían el silencio. Debajo de un frondoso paraíso, en Santiago al 5500, tres amigos charlaban y tomaban algo fresco mientras planificaban un cumpleaños que tenían a la noche. De repente un auto con un solo ocupante paró delante de ellos. El conductor sacó su brazo con una pistola calibre 9 milímetros y tras una palabras no dudó en vaciar el cargador. Cuando los vecinos salieron de sus viviendas en la vereda yacía un pibe de 22 años muerto y uno de sus amigos herido. El tercero se salvó de milagro.

“Este barrio ya no es lo que era hasta hace poco, la droga, las malas juntas, los balazos le dieron otra forma. Te digo que ya estoy pensando en mudarme porque no quiero esto para mis hijos”, dijo la madre del joven herido. Por el hecho hay un sospechoso prófugo en tanto dos personas fueron demoradas ya que en su casa se halló el auto utilizado en el ataque.

Todo pasó alrededor de las 13.30. Joaquín Darío “Jack” Ambrosio, de 22 años, volvía de trabajar como pintor en un salón de fiestas y dos cuadras antes de arribar a su casa se reunió con Víctor A. y otro joven a charlar y compartir algo fresco debajo de un árbol, a sólo 150 metros de la seccional 21ª. De repente, el tedio se transformó en violencia. Un Volkswagen Fox blanco patente NWV834 apareció por calle Santiago, se detuvo frente a ellos y hubo algunas palabras de parte del conductor que asomó su brazo con una pistola y desató la tragedia.

Al menos nueve disparos alcanzaron a “Jack” Ambrosio, que cayó cuando cruzaba la calle para resguardarse en algún lado. Su amigo Víctor recibió un disparo en una pierna y terminó en la vereda retorciéndose de dolor. El tercero del grupo logró escabullirse y se puso a salvo de los proyectiles. Tras ello el vehículo emprendió la marcha velozmente hacia la zona sur perdiéndose entre las calles.

Vecinos de la zona llevaron a las víctimas hasta el Hospital de Emergencias, donde “Jack” llegó sin vida y a Víctor le diagnosticaron una herida de bala en el muslo izquierdo con orificio de entrada y salida y anoche permanecía internado.

Respecto al móvil del brutal ataque no había muchas hipótesis, aunque la más clara indica que un allegado al grupo baleado fue testigo de un crimen perpetrado algunos meses atrás en un boliche de la zona y lo de ayer habría sido una devolución por lo que ese joven contó ante la Justicia (ver aparte).

Balas y móviles

La mamá de uno de los chicos que estaba junto a la víctima mortal del ataque estaba compungida durante la siesta de ayer cuando La Capital llegó al lugar. “Realmente no sé que pensar y no es mucho lo que te puedo decir porque yo llegué de trabajar y me encontré con todo este horror. Tengo miedo porque tengo más hijos y no quiero que les pase nada. Hoy uno de ellos cumple años y ahora no tenemos ganas de festejar….el chico que mataron era uno de sus amigos”, relató.

La mujer contó que hace algunos años llegó a Las Delicias desde barrio Tablada y que en los últimos años vio cómo el lugar fue cambiando. “Ya no es tan tranquilo como antes. Todo lo que está pasando ahora tiene que ver con la droga, con la falta de posibilidades que tienen los chicos, con lo mal que se está viviendo. Yo ya estoy pensando en mudarme….Pero decíme ¿a dónde?”.

Y como colofón agregó: “Yo creo que si esto sigue así tendré que pedir protección policial o entrar en el sistema de testigos protegidos porque ya no puedo vivir y criar a mis hijos de esta manera”. La mujer se refería a que uno de sus chicos fue testigo de un crimen ocurrido el 17 de junio pasado en Moreno y Arijón, a seis cuadras de donde ocurrió el homicidio ayer, y eso lo puso en el candelero de la Justicia y la policía. “Quizás los tiros lo buscaban a él….pero qué querés que haga. Él sólo ayudo a un chico al que habían baleado frente a un boliche y por eso ahora carga esa mochila que nos pesa a todos” (ver aparte).

En tanto, algunos amigos de “Jack” conversaban entre ellos y escapaban a las preguntas. “¿Qué querés que te contemos? Tenemos miedo loco…de la nada mataron a un amigo y sabemos que nos pudo pasar a cualquiera de nosotros”, dijo un flaco de no más de 20 años con sus ojos aún rojos por las lágrimas.

La investigación del hecho quedó en manos de la fiscal de Homicidios Marisol Fabbro y el Gabinete Criminalístico de la Policía de Investigaciones (PDI) que ayer recababa testimonios y buscaba rastros en la escena criminal. En ese sentido, una empresa metalúrgica cuyo portón principal se encuentra en la vereda de enfrente a la que fueron atacados los jóvenes cuenta con una cámara de videovigilancia que puede haber tomado la llegada del Volkswagen Fox en la que iba el asesino.

Al respecto, los pesquisas secuestraron un auto similar al usado en el hecho en una vivienda de avenida del Rosario y Moreno, a pocas cuadras del lugar del crimen. Dentro del vehículo se halló una vaina servida similar a las levantadas en la escena criminal y demoraron a Alejandro O. y su pareja, Marián G., aunque no estaba clara su participación en el episodio sangriento.

En tanto, por las informaciones recabadas por los investigadores se sospecha que el autor del episodio sería Agustín M., quien hasta anoche estaba prófugo.

Un crimen que pudo detonar una venganza

A las 5.45 del lunes 17 de junio, quienes habían compartido las últimas horas de la noche en el after “Sureño”, de Arijón y Moreno, salían y empezaban a dispersarse hacia sus hogares. Entre ellos estaba Brian “Baloo” Leiva, de 18 años, a quien desde un Peugeot 208 en el que iban al menos tres ocupantes le dispararon sin piedad. El joven cayó al piso malherido y varios de los testigos se acercaron a ayudarlo, entre ellos quizás alguno de los muchachos que ayer fueron baleados en Santiago al 5500.

Tras el ataque a Leiva un hombre lo llevó al Hospital Roque Sáenz Peña en un Volkswagen Gol también alcanzado por las balas. Sin embargo el adolescente falleció minutos después y algunas versiones indicaron que era un sicario de la banda de Los Monos.

Siempre Los Monos

Brian vivía con su familia en la zona de Avellaneda y Garibaldi y era conocido en el boliche donde pasó su última noche. Algunos testigos sostuvieron que hubo una pelea dentro del local entre la víctima y otros jóvenes y que cuando Leiva cruzaba Arijón en busca de su auto éstos fueron hasta un Peugeot 208 a buscar las armas con las que lo ultimaron.

Entonces, algunos vecinos del after dijeron que “conocían de vista” a “Baloo”. “Venían varios pibes, a éste lo veíamos en la estación de servicios”, dijo a La Capital un hombre que vive cerca del boliche. Mientras que otros habitantes de la zona referían que el lugar “es de los Cantero (en referencia a Los Monos) y aunque cambió varias veces de nombre y de encargado ahora lo regentea un hombre que se reunía con «Baloo» en la estación de servicios. Siempre se dijo que ahí vendían drogas o que se reunían varios para salir desde el boliche a hacer delivery de drogas”. Nada de eso pudo comprobarse.

Fuente: Sin Mordaza

 

 

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