Sin internados Covid: tras el “desgaste físico y mental” terapistas del Cullen hablan de “alivio”

“Todavía no estamos sanos pero nos estamos recuperando” manifestó aliviado el jefe de Terapia Intensiva del hospital Cullen, en el día 0 sin pacientes Covid en las terapias de la ciudad.

Luego de pasar momentos de “crisis” en las terapias intensivas de la ciudad, con un personal de Salud totalmente fatigado y desgastado, llegó el tan ansiado respiro en el primer día sin internados con Covid en cuidados intensivos. En los profesionales se refleja un sentimiento de “alivio” luego de estar sin descanso en la trinchera cuidando a los pacientes contagiados, de lo cual mencionan que “de a poco nos estamos recuperando”.

UNO Santa Fe dialogó con el Jefe de Terapia Intensiva del hospital Cullen, Néstor Carrizo, quien reflejó la felicidad que ronda en el personal de Salud: “Era un momento esperado con muchas ansias. Lo que vivimos en la segunda ola fue una situación de crisis, con jornadas de trabajo muy intensos día tras día, sin descansos”.

“De a poco estamos recuperándonos del desgaste físico y mental, todavía no estamos sanos pero nos estamos recuperando. El hecho de tener un menor número de pacientes mas parecido al habitual y tener una variedad de patologías desde el punto de vista mental es un alivio para nosotros, estamos preparados para esto”, mencionó al respecto el referente de la terapia del hospital mas grande de la ciudad.

Sobre el desgaste diario que sufrían los profesionales, Carrizo destacó: “No importaba si era un lunes, martes, sábado o domingo, no había ninguna diferencia, con un nivel de ocupación del 100% en todas las unidades de terapias intensivas dentro del hospital. Desde esa realidad, a medida que fue disminuyendo hasta ahora que no tenemos ningún paciente Covid internado en la terapia intensiva realmente nos genera un alivio muy grande, como también una sensación rara de entrar a la sala y no ver ningún paciente Covid grave ni ningún contagiado activo en la terapia”.

Fachada del hospital Cullen de Santa Fe, ya sin la manga que cruza Avenida Freyre.

Fachada del hospital Cullen de Santa Fe, ya sin la manga que cruza Avenida Freyre.

En el momento mas álgido de la segunda ola de contagios, dentro del hospital Cullen se montaron cinco terapias intensivas, a la vez que se ocupó parte de la unidad coronaria y parte de la guardia externa. A su vez, desde el nosocomio se organizó parte de la terapia montada en el Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias de Santa Fe (Cemafe) para derivar allí pacientes No Covid o post Covid, con el objetivo de reservar lugares de atención intensiva para pacientes Covid.

“Nos hemos apoyado mutuamente”

Al ser consultado sobre la salud mental del personal de Salud y su repercusión en el trabajo, Carrizo subrayó: “Nos hemos apoyado mutuamente, hemos tratado de dar descanso cuando podíamos darle descanso a la gente que estaba agotada o sobrepasada con síntomas de “burnout” y hubo apoyo del equipo de salud mental del hospital”.

En este sentido, el jefe de terapia intensiva del Cullen resaltó: “El problema es que no hay muchos terapistas y es un recurso muy finito. Tratamos de cuidar todos los puestos de nuestros especialistas y no tenemos muchas mas posibilidades. Obviamente si un profesional no está en condiciones se le otorga la licencia. Lo que vivimos el último mes nos permitió recuperar fuerzas e ir recuperándonos de a poco”.

Las áreas críticas del Cullen estaban dispuestas con diferente número de camas críticas, estando algunas con 12 camas, otras con seis, cinco u ocho camas. En las terapias con 12 camas se dispusieron dos intensivistas de guardia por cada unidad, con un promedio de un intensivista cada seis pacientes. “El médico de guardia trabaja conjuntamente con otros profesionales, está repartida la actividad asistencial con los coordinadores y con médicos residentes”, agregó Carrizo.

Trabajar como algo “agradable”

“Ahora tenemos tiempo para hacer trabajos, para hacer docencia, planificar cosas, tomar un café y que sea algo agradable ir a trabajar. Antes no teníamos tiempo para nada, simplemente para atender pacientes con un trabajo netamente asistencial para salvar vidas, controlar, intubar, tronar, hacer procedimientos, trasladar pacientes, esa era la vorágine habitual día tras día”, relató sobre la diaria que se vivía en plena segunda ola.

El alivio en el personal de Salud del hospital Cullen se refleja en el sentimiento de encontrar “agradable” su trabajo, en el hecho de cortar la rutina con un café o de ejercer la docencia tan necesaria para formar futuros profesionales. Sin embargo, el hospital ubicado en el corazón de Avenida Freyre permanece alerta ante la incierta evolución de la pandemia, reservando recursos materiales y humanos para afrontar una eventual tercera ola.

Fuente: Diario UNO

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