Investigan si hubo instigación al suicidio para el asesino de Oldani

La autopsia reveló que Cristian Figueroa murió por “asfixia” sin intervención directa de terceros. El preso fue hallado colgado, este domingo, en una celda de aislamiento.

La sorpresiva muerte de Cristian Bruno Figueroa (23), ocurrida este fin de semana dentro de la cárcel de Las Flores, generó un sinnúmero de dudas y suspicacias en cuanto si se trató de un “suicidio”, como se lo presentó desde un primero momento; o acaso hubo algo o alguien que lo indujo a tomar esa drástica decisión. O lo que es peor, si alguien se encargó de montar la escena en la cual el autor material del crimen del agenciero Hugo Oldani, apareció colgado de una puerta, en el interior de una celda de “resguardo”.

El hallazgo del cadáver se produjo entre las 13.30 y las 14 del domingo 19 de septiembre, dentro del pabellón de resguardo de la cárcel de Las Flores, que es un sitio de “autoreclusión”, otrora denominado “celdas de castigo” o “buzones”.

Estaba allí desde el sábado, cuando en horas de la tarde noche solicitó ser trasladado a causa de un problema que, hasta el momento, fue considerado como “indefinido”. Se habla de un entredicho con un celador al que arrojó un líquido, pero no se descarta ninguna hipótesis, entre ellas, la decisión del reo de buscar un lugar solitario para quitare la vida.

Lo cierto es que el fallecimiento de Figueroa se produjo en un sector del penal que no cuenta con cámaras de seguridad. Por eso, sólo se puede ver al preso un día antes, cuando era trasladado por los guardias, por los pasillos, desde el pabellón común a la celda de resguardo.

Confusión y autopsia

Figueroa fue detenido el 18 de abril de 2020, es decir que llevaba un año y cinco meses tras los barrotes. Últimamente compartía habitación con un preso de apellido Martínez, que fue con quien se lo confundieron las autoridades en un primer momento, dado que según los empleados del servicio, fue el propio Figueroa quien proporcionó ese nombre a la hora de pedir ser aislado.

La confusión quedó despejada el mismo domingo por la tarde, al momento de cotejar los tatuajes del cadáver, los cuales no aparecían en el legajo de su compañero Martínez. Sin embargo, surge la pregunta de por qué Figueroa fingiría ser otra persona, o si acaso hubo negligencia por parte de quienes tenían a su cargo la custodia.

Pero más allá de las elucubraciones, que son muchas, el dato certero lo aportó el resultado de la autopsia del cadáver, que lleva la firma de jefe del Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial, el Dr. Pascual Pimpinella. Aunque no habló con los medios, el galeno firmó un informe que confirma que se trató de una “muerte por asfixia, con compatibilidad del elemento secuestrado y surco ascendente del mismo grosor”, según indicó una fuente informada.

Aunque no existen mayores detalles, la descripción de la mecánica de la muerte se condice con el modo en que fue hallado el joven, colgado del cuello con el forro del colchón, cuyo extremo estaba atado a una hendija, entre la puerta y el enrejado de la celda.

Otras medidas

El resultado de la autopsia estuvo este lunes a disposición del fiscal de la Unidad de Homicidios, Martín Torres, quien solicitó otras medidas complementarias, tanto para confirmar la hipótesis principal (el suicidio) como para descartar otras alternativas (como el homicidio o la instigación al suicidio).

Entre las pruebas solicitadas cuenta la de preservar las manos del fallecido para extraer muestras de material orgánico debajo de las uñas, en busca de un perfil genético distinto al del fallecido, que permita pensar si previo al colgamiento hubo un forcejeo o escena de violencia con presencia de terceros.

También se indicó la extracción de muestras de órganos, para que sean analizadas por el laboratorio forense, y así determinar si estaba o no bajo los efectos de alguna sustancia que pudiera haber viciado su voluntad o encontrarse en condición física vulnerable.

Anotaciones y cartas

Además, esa misma noche el Servicio Penitenciario requisó la celda y secuestró varias hojas con anotaciones, algunas de las cuales prima facie harían referencia al caso Oldani. A propósito de esos escritos, el fiscal dispuso que fueran guardados en sobre cerrado y precintados, con destino a la fiscalía.

Luego, para evitar la vulneración de garantías constitucionales, puntualmente para no incurrir en una violación de correspondencia -ya que podría tratarse de escritos de su compañero de celda o de cartas personales-, el fiscal Torres pidió autorización al Colegio de Jueces Penales de primera instancia para poder tomar conocimiento del contenido.

En síntesis, extraoficialmente, estaría prácticamente descartada la hipótesis de “homicidio”, como muerte producto de la intervención directa de un tercero. En tanto, se investiga como alternativa una “instigación al suicidio”, para la cual todavía los datos duros de la pesquisa son insuficientes. Y en caso de confirmarse la teoría del suicidio, el destino de la causa sería directamente el archivo.

Última salida

Un dato no menor para entender el trágico desenlace, radica en que el viernes pasado, es decir un día antes del aislamiento de Figueroa en la celda de resguardo, éste había sido trasladado a tribunales para ser revisado por el forense y luego a Fiscalía, donde acompañado por su defensa mantuvo una entrevista con el fiscal Gonzalo Iglesias, para iniciar las tratativas de un futuro juicio abreviado, en el que se negociaba una pena de 26 años de cárcel a cambio de un juicio en el que la acusación iría por la prisión perpetua.

De los seis presos por el caso Oldani, Figueroa iba a ser quien recibiera la pena más alta, por haber sido él quien gatilló el arma homicida la tarde del 11 de febrero de 2020, cuando se produjo el ataque a la agencia de turismo de la galería Rivadavia, en el microcentro santafesino.

FAMILIARES
Este lunes el fiscal Martín Torres recibió en la fiscalía de General López y Saavedra a los familiares del fallecido Figueroa. Del encuentro participaron una tía, cuya colaboración fue de importancia al comienzo de la investigación, y un hermano. Ese mismo día se extendió un oficio para la inhumación del cadáver.

 

Fuente: El Litoral

 

 

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