Robo en Rincón: “Fueron los minutos más largos de mi vida”

Cuatro hombres armados entraron a una casa de un barrio en Rincón donde se encontraban un matrimonio, una beba y un nene.

“Una termina dando gracias por la vida, pero anímicamente estamos por el piso”, dijo Mercedes, víctima del violento robo. A las 20 del lunes un grupo de hombres armados ingresó a su casa en Rincón en busca de dinero y oro que nunca encontraron, y desde entonces la familia aún no pudo dormir.

En diálogo con el programa La Mañana de UNO (de 7 a 9 por FM 106.3 La Radio de UNO), Mercedes contó que físicamente se encuentran bien, aunque el shock sigue estando. El matrimonio tiene un hijo de seis años y una beba de cinco meses. Estaban haciendo la tarea del pequeño cuando escucharon el sonido de la campana en la entrada.

“¿Vos esperás a alguien?”, le preguntó a su marido, y cuando respondió que no, Mercedes le dijo que se fije quién era y que no abra. Su esposo salió de la casa, atravesó el jardín delantero y como el portón es corredizo, abrió un poco para ver. “Preguntó quién es y abrió un pedacito del portón, en eso se asoma un señor y cuando se da cuenta ya estaba al costado de él, y adentro del patio en la cochera donde está el auto, ya había tres más”.

 

Ya era tarde. “Esos tres le maniatan los brazos hacia atrás y lo hacen entrar a casa. Nosotros estábamos ahí en el living con el nene, y yo no entendía porque me parecía que venía abrazando a un amigo, o sea, no entendía nada porque obviamente no me iba a imaginar que eran tres tipos que nos estaban queriendo robar”, contó Mercedes, aclarando que eran cuatro en total, contando al que estaba en la calle tocando la puerta.

“Lo tiraron a mi marido al piso con los brazos para atrás y le decían danos plata, dónde está la plata, oro. Le dijo: «Loco, no tengo plata, revisá todo lo que quieras, no tengo plata». Él se sacaba los bolsillos porque venía de la calle, yo estuve en casa toda la tarde. Tenía billetes de 500, 200 pesos, chiquitaje. «Revisá todo lo que quieras loco, no tenemos nada», le decía”, relató la mujer. «Sí, sí tenés plata, ¿dónde está la plata?» Querían oro y le muestro mis anillos, unos anillitos pedorros. Me sacaron los anillos y bueno, sí tenía una cadena de oro que me regaló mi bisabuela cuando cumplí 15”.

 

La suerte de salir con vida
La casa está en el barrio Finca, al norte de Rincón. La hipótesis de Mercedes es que “les pasaron mal el dato y se equivocaron de familia” porque buscaban oro y plata, y ellos no tenían. Sí tenían una caja fuerte, que era del negocio que él tenía previo a la pandemia, ya cerrado.

“Cuando le hacen abrir la caja fuerte había 2.000 pesos y ahí le da un culatazo con toda, diciéndole «vos me estás tomando el pelo». Ahí se armó todo el caos porque el nene tiene seis años y empezó a los gritos; la bebé no se daba cuenta, lloraba también pero bueno gracias a Dios ella no se va a acordar. Pero el nene gritaba, yo gritaba, mi marido gritaba para que nosotros nos tranquilicemos”, continuó.

“Eran cuatro tipos gritando diciendo «dónde está la plata» y mientras tanto revolvieron todo; entre los cuatro se dividieron y revolvieron mi habitación, la habitación del nene, me revolvieron los pañales de la nena, la ropa de la nena, una locura”.

“A todo eso yo atiné a correr a la pieza y metí a los chicos abajo de la cama porque la verdad otra cosa no se me ocurrió, más gritaban los chicos y bueno, la verdad es que es muy terrible, no se lo deseo a nadie”, dijo con voz quebrada.

La pesadilla duró menos de 10 minutos. “Yo creía que eran 40 minutos, pero no, fueron 10 minutos. Los 10 minutos más largos de mi vida”.

Todo el terror concluyó con el robo de un Iphone, una notebook, la cadenita de oro, 2.000 pesos y la camioneta familiar. También se llevaron el manojo de llaves, así que ahora tienen que reemplazar todas las cerraduras.

La inseguridad manda
Mientras los criminales revolvían toda la casa, a Mercedes se le cruzó por la cabeza llamar a la policía con su teléfono, que había alcanzado a esconder entre los almohadones del sillón cuando los hombres entraron por la puerta de su casa. “Mientras lo tenían a él maniatado en el piso dudé por milésimas de segundos en llamar a la policía, pero en ese momento dije no; si viene la policía se arma una batalla campal acá adentro”.

Finalmente, la policía llegó luego de 20 minutos. Gracias a que los teléfonos Iphone no se pueden apagar pudieron visualizar en vivo cómo se movían sus pertenencias por las calles de Rincón. “Lo rastreamos por donde iba; cuando vino la policía le decíamos «el iPhone está acá, se está moviendo para allá»”, contó la mujer.

“Si le decíamos a la policía a la derecha, ellos iban a la izquierda. Loco te estoy diciendo acá que lo estoy viendo en la computadora. «No, debe ser que tenés mal el GPS», le dice el oficial. ¿Me estás tomando el pelo?”, se quejó Mercedes.

Y remató: “Es una zona que está completamente liberada. Llegamos a esa conclusión porque ayer, 8 de la noche, que entren cuatro personas armadas, que la policía venga después de 20 minutos, que uno le esté diciendo dónde está el celular, dónde está la camioneta y que recién a las 11 de la noche encuentren las cosas, me parece que es un poco un chiste. Es una tomada de pelo”.

 

Los asaltantes habían llegado hasta allí en un utilitario, y con él y la camioneta familiar volaron hasta la zona céntrica de Rincón sin ser advertidos. Según la mujer, todas las semanas hay tres o cuatros robos, que se cuentan a través del grupo de WhatsApp de vecinos. “Tenemos alarma comunitaria, pero la verdad es que no nos sirve de nada. Se reúnen desde la vecinal, se reunieron en la plaza pero parece que nadie escucha”.

Ahora no saben qué hacer. “Mi marido desde la pandemia me está diciendo que nos vayamos del país como hicieron varios amigos nuestros. Muchos jóvenes se han ido y yo la verdad que no me quiero ir, pero ahora con esto lo estoy dudando. Por lo menos estos, no vamos a estar tranquilos, la verdad que no se puede”, concluyó, derrotada.

 

Fuente: Diario UNO

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