Coronavirus: Nación comienza a delinear estrategias para la aplicación de la vacuna Oxford-AstraZeneca

El laboratorio AstraZeneca determinó en el segundo trimestre del año cómo iba a ser su estrategia de producción y distribución de su vacuna en América Latina, con excepción de Brasil. Y en agosto comunicó que Argentina sería la encargada de la producción del principio activo y el envasado y distribución se haría en México, país que deberá abastecer a otras naciones latinoamericanas.

Argentina oficia como una suerte de hub que fabricará y distribuirá hasta 250 millones de dosis y en ese contexto se destaca otro protagonista de peso global: Carlos Slim. El magnate mexicano –dueño de la telefónica móvil Claro y un holding que incluye negocios de telefonía, minería, real estate y hasta acciones en The New York Times, por nombrar solo algunos– financiará parte del negocio para la región por medio de la Fundación que lleva su nombre, una “organización sin fines de lucro, comprometida con la generación de soluciones innovadoras para fortalecer los servicios de salud en beneficio de las poblaciones más vulnerables”.

Slim y Sigman son viejos conocidos. Fueron protagonistas, por ejemplo, de los encuentros empresariales de padres millonarios con sus hijos, un evento que se realizó varias veces en la Argentina, sobre todo en la década del 2000. “Tienen una buena relación”, aseguran en el entorno del empresario argentino.

Como detalló Infobae, el convenio entre AstraZeneca y la Fundación Slim se firmó en agosto y a partir de ese momento los tiempos se aceleraron. Fue muy importante que en el país existiera un laboratorio con estándar GMP en la industria farmacéutica, con la capacidad tecnológica de avanzada que tiene mAbxience, una condición central para que AstraZeneca aceptara a la Argentina. Y finalmente, la afinidad entre los gobiernos de Argentina y México.

¿Cómo funciona la vacuna?

La vacuna Oxford-AstraZeneca se basa en las instrucciones genéticas del virus para construir la proteína de pico que rodeal al coronavirus. Pero a diferencia de las vacunas Pfizer-BioNTech y Moderna, que almacenan las instrucciones en ARN monocatenario, la vacuna Oxford utiliza ADN bicatenario. Los investigadores agregaron el gen de la proteína de pico de coronavirus a otro virus llamado adenovirus (virus comunes que generalmente causan resfriados o síntomas similares a los de la gripe), en este caso, proveniente de un chimpancé y conocido como ChAdOx1, que puede ingresar a las células, pero no puede replicarse dentro de ellas.

AZD1222 surgió de décadas de investigación sobre vacunas basadas en adenovirus. En julio, se aprobó la primera para uso general: una vacuna contra el ébola, fabricada por Johnson & Johnson. Y se continúa -en los huecos que deja la jerarquía que ocupó la investigación sobre el COVID-19- con la realización de los ensayos clínicos avanzados para otras enfermedades, como el VIH y el Zika.

Con información de Infobae

 

 

 

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