Movida Tropical: Osvaldo Fadel, el dentista que se animó a cumplir el sueño de ser cantante

Puso en pausa su gran pasión durante muchos años y al borde de los 40 apostó por la música. Hoy se perfila como una de las figuras emergentes del mundo de la cumbia y ya lo convocan en televisión y en teatro.

La guitarra era lo único que le importaba en el mundo cuando era adolescente. Su gran amor siempre fue la música, pero el camino de Osvaldo Fadel para llegar a poder compartir su talento con el público fue largo. Nacido en Tucumán, en una familia humilde, el arte como forma de vida no era una opción. Sus seres queridos no soñaban con que pudiera triunfar en ese ámbito.

A pesar de esos miedos que lo rodeaban, Fadel lo intentó. Viajó a Buenos Aires para concretar sus deseos, pero ante el primer embate se volcó hacia lo que supuestamente era más sensato. Volvió a su provincia y se metió en la carrera de odontología.

“Siempre supe que quería ser músico, desde muy chiquito”, cuenta Osvaldo. Recuerda el trabajo de su madre para que estudie. Ella siempre le inculcó que estudie en la universidad. “Yo tenía la atención muy dispersa en la escuela, pero después me di cuenta de que era porque no me interesaban muchas cosas. Con la guitarra no me pasaba eso. Aprendí a tocar solo. Cuando alguien tocaba el acordeón, yo prestaba tanta atención que al verlo ya aprendía el tema”, rememora.

Los primeros pasos en el mundo de la música no fue sencillo, pero su sueño hizo que jamás bajara los brazos.

Los primeros pasos en el mundo de la música no fue sencillo, pero su sueño hizo que jamás bajara los brazos.

 

Fadel siguió el precepto materno y se inscribió en la facultad. Mientras tanto, se dedicaba a una banda que había formado con un grupo de amigos. Esa primera experiencia universitaria duró poco. Osvaldo grabó un disco con el grupo y viajó a Buenos Aires para tratar de hacerse un nombre. “Era la época en la que se escuchaba mucho a Rodrigo. Mi sueño era conocer a su representante y mostrarle mi música. Recorrimos toda la avenida Corrientes para dejar el CD, buscamos productoras”, relata. Pero ese esfuerzo no alcanzó y hubo que volver a Tucumán.

“No voy a poder, no es el momento”, pensó entonces. Fue peor soportar los comentarios de los que aseguraban que le habían advertido lo que pasaría. “Era duro escuchar el ‘te lo dije’ o ‘eso no es para cualquiera’. Muchas veces uno se lo cree”, reflexiona.

Ya instalado de vuelta en su provincia, Osvaldo volvió a la facultad. Le gustaba la odontología, aunque al principio la carrera le costaba, ya que su atención estaba centrada en componer canciones. Con el tiempo se adaptó y todo marchó bien. En el medio pasó algo muy importante: fue papá por primera vez. Eso lo hizo cambiar las prioridades y volcarse de lleno al estudio y las responsabilidades. Finalmente, llegó el ansiado título.

“Me empezó a interesar más la carrera, y me di cuenta de que por mi parte artística me resultaban fáciles los arreglos y los tallados. Los hacía perfectos”, cuenta. Así fue que empezó a trabajar y se presentó la oportunidad de ir a Buenos Aires. El consultorio, casualmente, quedaba sobre la avenida Corrientes, la misma que años antes había recorrido en busca de una oportunidad.

Fadel fue creciendo en la profesión y llegó a armar una empresa propia enfocada en la ortodoncia. Este tipo de servicios no requería de su presencia constante en el lugar de trabajo. Eso fue clave a la hora de armar el proyecto. Pasar tantas horas en el consultorio había hecho que se deteriorara su estilo de vida. Estaba con sobrepeso y casi no tenía tiempo para otra cosa que no fuera el trabajo. Buscó por eso un negocio en el que pudiera delegar. “La maquinaria funciona sin mi trabajo como operario adentro. Mi función es más de control y estrategia”, explica, sobre su presente laboral. El esfuerzo de tantos años empezaba a dar frutos.

Osvaldo Fadel ya tuvo su primera experiencia como cantante en el teatro Astral.

Osvaldo Fadel ya tuvo su primera experiencia como cantante en el teatro Astral.

 

A partir de la estabilidad económica y el tiempo que le dio su emprendimiento, la música volvió a aparecer con fuerza. Se contactó con productores y empezó a grabar temas tropicales. Luego llegó una primera experiencia en el teatro Astral, que sirvió para hacer una grabación potente que causó impacto en las redes sociales. “El objetivo era filmar y mostrar un despliegue artístico, con un desarrollo interesante donde se pudiera observar la banda, bailarinas, coreografías y difundirlo”, relata.

Gracias a ese video, aparecieron contactos con productores musicales que potenciaron el proyecto musical y visual que venía haciendo. Y así llegaron las propuestas más importantes. El 15 de junio, Osvaldo se presentó en Pasión, el programa emblema de la música tropical y también lo hará el próximo 29 de este mes. El 5 de julio tendrá una fecha en el teatro Colonial.

“Mi gran sueño es universalizar la cumbia. Es algo ambicioso y lo sé”, cuenta. Explica que su música tiene como distintivos los sonidos del norte y los arreglos con guitarras criollas. “Todos los días son una aventura no sé qué me deparará el destino, lo único que sé es que cada vez voy a intentar hacerlo mejor. Es algo que me hace feliz”, asegura.

“Cuando hacés algo por dinero suele suceder que no llega rápido entonces cambiás el rumbo. Cuando algo realmente te apasiona , lo vas a seguir haciendo porque es lo que te hace feliz”, reflexiona, sobre su recorrido. Y concluye: “Mi mensaje es para los jóvenes, que no resignen sus sueños, que no pierdan un solo día sin intentar dar un pasito más hacia la meta. Puede demorar, pero venimos al mundo a cumplir los sueños”.

FUENTE: clarin.com

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