Qué se sabe y qué se sigue investigando sobre el comportamiento del nuevo coronavirus

Nuevas variantes, personas más jóvenes contagiadas que demandan internación, incluso en terapias intensivas, y por más tiempo, un sistema de salud que se expande y responde pero que trabaja al límite con el esfuerzo profesional. El segundo año en pandemia llegó con aprendizajes y nuevos desafíos; con vacunas desarrolladas en tiempo récord en base a plataformas ya existentes, pero también con un largo camino por explorar sobre el plazo de cobertura.
De todos estos temas dialogamos con Andrea Uboldi, médica pediatra, infectóloga, ex ministra de Salud de Santa Fe e integrante, desde comienzos de 2020, del comité de expertas y expertos que asesoran al gobierno provincial en el marco de la emergencia sanitaria por Covid-19.

No es fácil hallar un hueco en la agenda de la médica que, aún así, responde a cada interrogante con terminología clara, pero también con documentación que avala cada una de sus respuestas desde fuentes nacionales e internacionales. Porque si algo dejó en claro este virus es que las fronteras son geográficas y políticas, pero, con matices, la emergencia sanitaria fue para todo el mundo. El mismo mundo que todavía busca resolver los enigmas de esta enfermedad.
Algunos de esos enigmas, que en más de un caso surgen de la conversación cotidiana entre colegas, nutren esta nota. Quedan muchos más por plantear, pero será en otro momento: tanto porque el tiempo ajeno tiene un límite como porque en esta pandemia aún queda mucho camino por transitar.
– ¿Por qué una persona que tuvo Covid se puede volver a contagiar?

 

– ¿Cuáles son los testeos que se están haciendo ahora y los que se recomiendan? ¿Por qué algunos tienen el resultado a las 48 horas, como los que se hacen en el Cemafe, y otros a los pocos minutos, como los que se realizan en el viejo hospital Iturraspe?

 

– ¿Por qué una persona que fue diagnosticada Covid, tuvo síntomas y estuvo aislada, cuando se le hace el test de anticuerpos puede dar negativo?

 

– ¿Por qué se da el caso de dos personas que conviven en el mismo lugar, por ejemplo una pareja que comparte el mate, uno se contagia y la otra persona no?

 

– ¿Puedo recibir la vacuna antigripal si tengo una dosis de la Covid? ¿En algún punto son incompatibles o alcanza con esperar esos 14 días entre una y otra?

 

– ¿Todos los test son ciento por ciento efectivos, tanto los que dan positivos como los que dan negativos? En cualquier caso, ¿conviene que la persona se aísle, sea por el criterio del test o por los síntomas?

 

– ¿Por qué si una parte de la población de riesgo está vacunada, incluido un porcentaje de personas mayores, el sistema de salud sigue estando en una situación tan crítica, incluso peor que el año pasado y aún con menos casos? ¿Por qué es tan importante la disminución en la circulación nocturna?

 

– ¿Por qué una persona que tuvo Covid se puede volver a contagiar?

– En general, muchas de las enfermedades infecciosas pueden tener reinfecciones o “segundas vueltas”. De hecho, la varicela es una enfermedad que se dice que otorga defensas de por vida pero cada tanto y muy infrecuentemente hay personas que pueden desarrollar una segunda varicela. En el caso del SARS-coV-2, que produce el nuevo coronavirus, se evidenció que había reinfecciones, es decir, personas que volvían a presentar el virus. Hubo que analizar muy bien cuándo ocurría y se estipula que hay que dejar pasar por lo menos 90 días para considerar esa situación. En principio, si alguien se reinfecta tengo que pensar o que el virus cambió y tiene una variante, o que la persona no tiene las defensas, o tiene defensas pero no le alcanzaron en el tenor adecuado para resistir esta infección. Se sabe que los coronavirus no son virus que producen anticuerpos o defensas perdurables para toda la vida, sino que tienen una protección que se estipula, por los nuevos estudios, aproximadamente de ocho meses, o sea de corta duración; por eso se podrían presentar estas reinfecciones. En este momento hay todo un trabajo desarrollado para estudiar a aquellas personas que se reinfectan, pero tiene que quedar en la población el concepto de que la posibilidad de que eso ocurra es baja.
– ¿Cuáles son los testeos que se están haciendo ahora y los que se recomiendan? ¿Por qué algunos tienen el resultado a las 48 horas, como los que se hacen en el Cemafe, y otros a los pocos minutos, como los que se realizan en el viejo hospital Iturraspe?

– Cuando surgió esta infección, el gold estandar, es decir, la prueba de referencia, fue la PCR. Esa prueba en tiempo real permite identificar el material genético del virus y establecer que es un coronavirus diferente de otros. La técnica de PCR no permite identificar las variantes; para eso hay que hacer otro estudio que se llama secuenciación y consiste en identificar las letras (en qué orden) y comparar para establecer si el virus es igual o diferente a éste.

En la medida en que el mundo avanzó en la pandemia, se encontró con que los test de PCR que son muy sensibles y específicos necesitan una estructura de laboratorio muy importante, una bioseguridad importante y espacios adecuados de cabinas y seguridad para que no exista contaminación Y tiene una demora en la lectura porque es una técnica un poco costosa y específica. Entonces, se comenzaron a validar nuevas técnicas, como el test de antigenemia que no reemplaza al de PCR pero sí es una prueba sensible, es decir, permite diagnosticar sobre todo en casos sintomáticos, con clínica y dentro de los primeros siete días. Cuando la circulación viral es tan importante como en este momento, estos test de antigenemia pueden ser usados y están recomendados, porque en 20 minutos y manejado por un bioquímico, pueden dar un resultado. Para optimizar camas, para burbujas en las escuelas o localidades pequeñas es muy importante este test porque acelera los procesos de confirmación. Si este test da positivo, confirma; y si da negativo se tiene que mandar a PCR. Lo que se ha encontrado es que cuando uno compara los test de antigenemia que han sido negativos y que tuvieron PCR positiva, se trata de personas que tuvieron una baja carga viral o una baja concentración de virus.

– ¿Por qué una persona que fue diagnosticada Covid, tuvo síntomas y estuvo aislada, cuando se le hace el test de anticuerpos puede dar negativo?

– Respecto de los controles, se sabe que el tenor de anticuerpos con los que responde cada una de las personas es individual y está muy vinculado con la forma de presentación que tuvo. Se sabe que aquellas personas que tuvieron enfermedades moderadas y graves, tienen un nivel de anticuerpos muy altos; aquellas personas que recibieron plasma de convalecientes, también. Y aquellas personas que hicieron infecciones leves suelen tener anticuerpos un poco más bajos. La técnica que se utiliza permite detectar esos anticuerpos. En el mundo no hay lo que se denomina el correlato de protección, es decir, cuál es el nivel de anticuerpos que permite decir que una persona está protegida o no. Por lo tanto podemos encontrar a personas que tiene dos, otros que tienen 50, otros mil, y esto es variable. Lo que sabemos ahora es que no solo importan los anticuerpos para defenderse de la infección, sino que también importa, y mucho, la posibilidad de tener la memoria inmunológica, es decir, un grupo de células que dan la protección aunque no se vean. En este momento también se están desarrollando estudios para medir esa inmunidad de memoria que permitiría, en casos de personas que no tengan anticuerpos dosables o anticuerpos post vacunación, evidenciar que están protegidos.

 

– ¿Por qué se da el caso de dos personas que conviven en el mismo lugar, por ejemplo una pareja que comparte el mate, uno se contagia y la otra persona no?

– Todavía no nos queda muy claro cuáles son los mecanismos protectores que pueden influir en que una persona se contagie o no: si hay algo genético, algunas características particulares. Hay alguna evidencia de los grupos sanguíneos que indica que el grupo 0 es protector y el grupo A podría ser de predisposición al contagio. También está vinculado con las cargas virales de las personas, es decir, la concentración de virus en secreciones. Aquellas personas que tienen mucha concentración de virus serían más contagiadores que otras. Puede ocurrir que dos personas de la misma edad e iguales características se contagien: una puede no tener síntomas y otra presentar síntomas más importantes. Todavía nos queda mucho por saber; ojalá que podamos hallar factores predictores que puedan ayudar.
– ¿Puedo recibir la vacuna antigripal si tengo una dosis de la Covid? ¿En algún punto son incompatibles o alcanza con esperar esos 14 días entre una y otra?
– Con respecto a la vacuna antigripal y las vacunas Covid, estas no fueron testeadas con otras vacunas. Esto se llama un ejercicio de simultaneidad para ver si no se disminuyen las protecciones de cada una. Hubo una reunión de expertos de la Organización Mundial de la Salud y lo que se definió fue un principio de precaución. Es decir, sin evidencia respecto a la posibilidad de simultaneidad o no de las vacunas, es importante que se las separe 14 días para controlar, si hubieran, efectos adversos de la vacuna Covid, y en ese caso cuáles son y reportarlos; y, por otro lado, para poder atribuir a cada una de las vacunas el efecto. Esta es una recomendación teórica, no hay ninguna evidencia. Entonces, una persona dice: si me puse Sinopharm espero la segunda (llegó el cargamento para aplicar segunda) y el intervalo con esta vacuna es de casi un mes. Entonces, aquellos que recibieron Sinopharm, a los 14 días antigripal. Aquellos que recibieron Sputnik V o AstraZeneca, como el intervalo es de tres meses entre las dos dosis, tenés tiempo de poner la antigripal en el medio y 14 días después la segunda dosis de vacuna para Covid.
– ¿Todos los test son ciento por ciento efectivos, tanto los que dan positivos como los que dan negativos? En cualquier caso, ¿conviene que la persona se aísle, sea por el criterio del test o por los síntomas?

– Los test PCR tienen los falsos negativos y los falsos positivos. Un test tiene un falso negativo, por ejemplo, cuando el operador no toma la muestra en forma adecuada, cuando no se transporta en forma correcta o, por ejemplo, cuando la persona no tiene síntomas. Un test puede dar falso positivo en general cuando equivoca un rótulo o cuando hay una contaminación en el sitio.

– ¿Por qué si una parte de la población de riesgo está vacunada, incluido un porcentaje de personas mayores, el sistema de salud sigue estando en una situación tan crítica, incluso peor que el año pasado y aún con menos casos? ¿Por qué es tan importante la disminución en la circulación nocturna?

– El objetivo de la vacuna fue disminuir la morbimortalidad de un grupo poblacional que las estadísticas marcaron que eran de mayor riesgo. Sin embargo, todo el mundo sabe que la vacuna no alcanza para disminuir la circulación. Si se mira la experiencia de Israel, ese país trabajó circunscribiendo la circulación sabiendo que tenía que disminuir la tasa de contagios y vacunando a gran velocidad. ¿Por qué esto es importante? Porque si bajás la tasa de circulación, tenés más tiempo de vacunar, mientras que si no controlás la circulación y la transmisibilidad, tu vacuna se va a ver impactada por los contagios: va a haber gente, como ocurre ahora, a la que se coloca la vacuna y a los cuatro días empieza con síntomas y tiene la enfermedad; es decir que se había contagiado antes de la vacuna.

En este momento, las personas que son mayores de 60 aprendieron cómo cuidarse y tienen una dosis aplicada que modela la respuesta a la infección, mientras que hay una gran circulación de gente joven que entendió en la primera parte de la pandemia que no eran de riesgo, que supuso que no iba a presentar complicaciones y es la activa desde el punto de vista de la producción. En este momento Chile, Paraguay y Brasil están reportando una afectación de gente más joven, probablemente por la variante, por el control que hace el adulto mayor y por la vacuna que tiene recibida. Por lo tanto, esas personas están teniendo formas de complicación e internación que requiere, incluso, terapia intensiva. Hay un estudio de la Sociedad de Terapia Intensiva que marca que la edad promedio en UTI es de 53 años, mucho más bajo que el año pasado. Ahora, la mortalidad todavía sigue siendo a expensas de los mayores de 60. Pero es gente joven entra a la terapia y permanece allí por más tiempo.
También es verdad que el año pasado fueron postergados todos los otros problemas de salud: las personas con cirugías, cáncer, enfermedades ginecológicos, etc. Esas personas comenzaron a atenderse durante le verano porque el sistema de salud estaba más apto para recibirlas y encontraron un sistema de salud muy ocupado, inicialmente con más camas no Covid que Covid, incluso en las terapias intensivas. Pero en este momento, casi el 60 % de las ocupaciones son a expensas de Covid. Es decir que se fueron librando camas para que esa gente fuera saliendo del sistema; sin embargo (esta segunda ola) te encontró con un sistema muy ocupado y trabajando mucho con una velocidad de contagio muy alta y un perfil de población que lleva más días de internación.

 

La clave de comunicar
“En una situación de emergencia o desastre la información es la materia prima más preciada e importante, aquello que todos buscan y necesitan para tomar decisiones, para ganar o perder visibilidad y credibilidad y sobre todo, para poder brindar una respuesta oportuna, rápida y adecuada a las personas afectadas por un desastre o emergencia”. El párrafo, extraído de la Guía para equipos de respuesta elaborado por la Organización Panamericana de la Salud, introduce otra consulta con la Dra. Andrea Uboldi, que se enfoca en la actual situación sanitaria pero la trasciende.

 

– ¿Cómo incide la comunicación en la gestión de la pandemia?

 

-La gestión y la planificación de la comunicación en el marco de una crisis en salud pública o una pandemia es fundamental. Como ejercés liderazgo, cómo hablás con transparencia, cómo te anticipás, cómo buscás empatía, elegís los mensajes de acuerdo a los distintos auditorios y cómo generás confianza. el modo en que comunicás genera que la gente adhiera o no a las recomendaciones y las medidas, y en la credibilidad.

Noticia de: El Litoral

 

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