A falta de citas, ¿por qué no seducir al repartidor?

La pandemia global ha logrado pausar la vida de muchas personas. El trabajo, encuentros con amigos y familiares, entre otros han quedado en segundo plano. Sobre todo ha afectado a la forma de relacionarse. La intensa convivencia o la obligada distancia entre amigos, familiares y la pareja ha supuesto un reto. Todo lo que antes se dejaba para más tarde, ahora parece el momento perfecto para retomarlo. 

Una excusa para estimular la imaginación y con ella las fantasías. Pero con las recomendaciones de sanidad de distanciamiento social y uso de mascarillas, puede ser complicado. Imaginar ahora una cita, los besos, los primeros acercamientos, la excitación y nervios de conocer a alguien nuevo, la chispa de la atracción y pasión…Por no hablar de visitar a algunas de las escorts y acompañantes de Santa Fe más populares. 

Ligar en tiempos de pandemia

El uso de las apps de ligue, acceso a contenido adulto online e incluso las ventas de juguetes sexuales han aumentado. Una cosa está clara, el COVID-19 no ha podido con el deseo, la atracción y la sexualidad.

Es por ello que muchos están buscando nuevas formas de auto-satisfacerse. Y es que, en la mayoría de ocasiones la pantalla es insuficiente a largo plazo. Por eso muchas de las fantasías clásicas están volviéndose más populares. Incluso como reto en redes para algunas escorts y profesionales que se anuncian en Skokka. Se trata de las pocas personas que durante el confinamiento tocaban a las puertas, en efecto, los repartidores. 

Hacer cualquier compra on-line para evitar pisar la calle y disminuir las probabilidades de contagio puede tener más ventajas. El sexo con desconocidos ya de por sí es excitante pero para muchos resulta más satisfactorio si se consigue seducir y conquistar a otra persona a la par que se le sorprende.

Tan solo abrir la puerta en lencería o directamente sin ropa y observar la reacción del repartidor. Continúa implicando riesgos de salud, pero puede tener también resultados divertidos.

 

Disfrutando mejor, ¿solo o en compañía?

La satisfacción sexual es para muchos una necesidad y algo natural. Sobre todo en confinamiento cuando hay mucho más tiempo libre, en casa y mayor intimidad. Así que la imaginación y curiosidad vuelan para abrir las posibilidades de placer. 

Nuevas prácticas, posturas, formas y fantasías que hacer realidad. Aprovechar para descubrir aquello que más se disfruta, trabajar la autoestima en busca de pasar mejor el confinamiento. 

Encontrar el éxtasis a través de una pantalla, en algún vecino que también esté cumpliendo todas las medidas de prevención… Las clásicas fantasías de la chica de la puerta de al lado, los uniformes y los repartidores están ganando en popularidad. 

Esa chispa y nervios que suscitan entre la monotonía de la pandemia. Salir del bucle de malas noticias entre aumento de contagios y la crisis que vendrá después. Olvidar lo malo y disfrutar el momento.

Todo sin salir de casa, sin pensar, tan solo abriendo la puerta. Un desconocido con quién lo más seguro es que no se vuelva a encontrar nunca. Sin prejuicios ni vergüenzas tan solo por el placer de ver su reacción. Un poco como en la escena de Titanic dónde Rose quiere que Jack le pinte con su collar, sólo con la joya. Pero ahora se puede recrear la escena versión pandemia apareciendo tras la puerta con una excitante mascarilla. Es una buena manera de favorecer el anonimato y luego ni reconocerse aunque se vuelva a cruzar con ese repartidor. 

Hay algunos que han llenado su casa de papel higiénico, otros de cerveza, otros de lejía, con repostería, máquinas y objetos para hacer ejercicio en casa, herramientas de bricolaje… Pues otros se dedican a sacarle partido a su cuerpo y sus mejores prendas. Entre las que, por supuesto, no se encuentra ningún pijama.

 

Cuestión de confianza y autoestima

La pandemia global ha puesto a prueba la forma de relacionarse con uno mismo y con los demás. Ha cambiado la vida tal y como se conocía para ponerla en pausa indefinidamente. Por lo que muchos han tenido tiempo para pensar y reflexionar sobre aquello que más disfrutan y que les hace felices. 

Es por eso que ahora se le dan más valor a todos los besos, abrazos y todo aquello que incluya acercamiento físico. Esas demostraciones de afecto y cariño hacia los más cercanos. Aunque también ha supuesto una oportunidad para desarrollar las dotes propias de seducción y autoestima. 

Creerse capaz de superar todo lo que está sucediendo, retomar esa ansiada nueva normalidad y conseguir todo lo que realmente se desee, aunque sea un rato de placer con un repartidor. Replantearse las prioridades y ponerse manos a la obra para seguir creciendo y alcanzar todo lo que se desee. Como si fuesen unos nuevos objetivos para el año, pero esta vez en serio. Intentar aprender de todo esto, y recordar lo que de verdad aporta valor y satisfacción a la vida de cada uno. Así mantenerlo en primer plano más allá de que el COVID-19 pase y venga lo que venga.

 

Firmado: Deborah Salas

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