Las ocho conductas que revelan si padecés dismorfia de selfie

Se trata de un tipo de trastorno corporal que afecta en mayor medida a los adolescentes que se comparan con rostros y cuerpos que no son reales.

El uso de filtros en las redes sociales se popularizó tanto que los expertos ya hablan de un nuevo fenómeno llamado dismorfia de selfie para referirse a un tipo de paciente que acude a las consultas de los cirujanos plásticos para realizarse retoques y conseguir parecerse a las fotos que publica en sus cuentas de Instagram o Tik Tok.

Los especialistas señalaron que se trata de un trastorno obsesivo-compulsivo que padece un 2% de la población y que se caracteriza por una percepción distorsionada de la imagen que se tiene de uno mismo.

 Las mujeres pueden pasar horas tomándose selfies. (Foto: Adobe Stock)
Las mujeres pueden pasar horas tomándose selfies. (Foto: Adobe Stock)

Según un estudio de la Universidad de Oxford, las zonas que más preocupan a la personas con dismorfia corporal son: nariz, muslos, caderas y piel en mujeres; cabello (alopecia), músculos y genitales en hombres; asimetrías en ojos y fosas nasales en ambos sexos.

A quiénes afecta la dismorfia de selfie

Los adolescentes transitan una etapa de búsqueda de identidad y de aceptación por parte del grupo, por lo que son más propensos a sufrir este tipo de trastorno al compararse con rostros y cuerpos que no son reales.

“En esta etapa, es básica la comparación con otros. Buscás grupos de iguales, buscás tu lugar. Los referentes externos son muy importantes. Si en esa búsqueda hay referentes que no son reales, estamos perdidos porque te vas a comparar con algo que no existe y tu nivel de exigencia será tremendo”, indicó Montserrat Lacalle Sisteré, profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Los adolescentes son los más propensos a sufrir la dismorfia de selfie. (Foto: Adobe Stock)
Los adolescentes son los más propensos a sufrir la dismorfia de selfie. (Foto: Adobe Stock)

Lacalle dijo además: “Los influencers publican fotos retocadísimas en las redes sociales y a menudo detrás hay profesionales que los visten, peinan y maquillan. Nos muestran como un ideal algo que no es perfecto y que no es la realidad. No me estoy comparando con la modelo de cuerpo perfecto, sino con un montaje de photoshop”.

Las mujeres son también más propensas a sufrir este tipo de trastorno porque tradicionalmente los cánones de belleza imperantes fueron mucho más exigentes con ellas, por lo cual se estima que las que se encuentran en la franja de entre 16 y 25 años pasan hasta cinco horas a la semana tomando selfies, retocándolas y compartiéndolas en redes sociales, algo que comporta un alto riesgo para la autoestima y la autopercepción.

Inseguridad y frustración a la hora de enfrentar la realidad

La profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC) , Mireia Cabero Jounou, señaló que “el riesgo es que la operación se entienda como un medio para la resolución del problema cuando el problema es psicológico”.

Las inseguridades y la forma que tienen de solucionarlas solo desembocan en frustración y la especialista manifestó que “la operación no elimina la inseguridad sino que la acrecienta”, mientras que dijo que la educación de la interioridad permite tener herramientas emocionales para afrontar adversidades y construir un espíritu crítico propio.

Los ocho síntomas de la dismorfia de selfie

Hay ciertas conductas que pueden connotar este trastorno psicológico y, entre otros, se destacan los siguientes:

  • Necesidad de camuflaje que se manifiesta con el empleo de maquillaje, ángulos, posturas que puedan favorecer la imagen.
  • Comparación con uno mismo y los demás.
  • Conducta de verificación, que consiste en mirarse de forma compulsiva e insistente al espejo.
  • Aseo e higiene excesivo.
  • Pellizcarse la piel.
  • Inseguridad.
  • Baja autoestima.
  • Conductas evitativas, como puede llegar a ser cancelar citas con tal de no ser juzgados.

 

 

 

 

 

Fuente: TN

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