Osvaldo Laport: “Me abrí la pierna en mi casa y rompí la cuarentena para ir al hospital a que me cosieran”.

El actor está aislado en su casa con su mujer, Viviana Sáez, y su hija Jazmín, y antes de ayer tuvo que salir de urgencia para que le dieran 10 puntos en la pierna izquierda. Su palabra en exclusiva.

Osvaldo Laport (63) llevaba 52 días de aislamiento social obligatorio en su casa y no había salido ni un solo día a la calle, hasta el pasado martes 5 de mayo y por una causa mayor: tuvo un accidente doméstico por el cual se abrió la pierna y su hija Jazmín debió llevarlo a una guardia médica para que lo atendieran. ¿El resultado? Al actor tuvieron que coserlo y lleva 10 puntos en su pierna izquierda, que hoy luce vendada. En diálogo con Pronto, Osvaldo detalló cómo fue el accidente y, además, se refirió a la difícil situación que atraviesan hoy muchos artistas que se encuentran sin trabajo por la pandemia del COVID-19.

-¿Qué te pasó, Osvaldo?

-Te voy a contar cómo fue porque no lo vas a poder creer. Hace ya tres semanas que estoy dando clases virtuales del profesorado de teatro de Escobar, son alrededor de 30 alumnos y para mí es todo nuevo esto de enseñar online. Me hago el canchero con las redes sociales pero para mí esto es igual a hacer señales de humo. Al comienzo me daba fobia y cuando entendí que a los alumnos también les pasaba lo mismo, me fui tranquilizando y a disfrutar de lo que es el arte. No es sencillo arengar a que los alumnos no se bajen porque hoy es así y tenemos que aprender todos de esta que estamos viviendo.

-¿Entonces?

-Donde vivo, no tengo buena señal de internet, entonces siempre estoy lidiando con eso, tiene sus altibajos y el wifi es inestable. Me voy enojando, el lunes estaba sin señal y logré que viniese un service pero antes de ayer, martes, seguía sin señal y directamente dije: “No voy a hacer la clase”. Se ve que era un día raro para mí y me fui a hacer gimnasia. Me puse a hacer sentadillas y saltos en un cajón, tipo crossfit, y aunque estaba entusiasmado, mi cabeza estaba en muchas otras cosas, sobre todo en el futuro incierto de nuestro medio.

-¿Te caíste?

-Sí. Resbalé y me abrí la pierna. No plantó bien la pierna izquierda sobre el cajón, la derecha sí, pero me di con todo el filo del cajón sobre la tibia. ¡Me abrí todo! Más que dolor, se ve que me abrí alguna vena o arteria porque no paraba de correr sangre. No quería que me viesen Jazmín y Viviana así que me puse debajo de la canilla, bien a lo indio para que calmara todo eso y yo tratar de bajar lo que se había abierto. Cuando calmé un poco el sangrado, les pegué el grito a las chicas y Jazmín me llevó a un sanatorio aquí cerca. Me dieron 10 puntos, me pusieron la antitetánica y ahora estoy con antibióticos, por lo cual no puedo tomar vino.

-¿Fue tu única salida en lo que va de la cuarentena?

-Exacto. Me cosieron y aunque debería quedarme en reposo, soy inquiero y camino de acá para allá. Es como cuando tuve el accidente en la cara y a los 10 días ya estaba grabando de nuevo. Tendría que hacer reposo pero estoy bien, me siento bárbaro. Te soy honesto: bastó lo del martes para salir y descubrir una sociedad diferente. Me encontré con una sociedad mucho más civilizada, más allá de que se necesita más tiempo para el objetivo que se quiere lograr. Si tenés que hacer una cola, por ejemplo yo en la farmacia después de que me cosieron, me encontré con que las diferentes clases sociales convivían y se respetaban mutuamente. Eso lamentablemente no estaba sucediendo y vi a la gente más respetuosa. Sin importar el extracto social. Eso me pareció civilizado.

-¿Eso te impactó?

-Muchísimo. No vi soberbia y todo el mundo respetaba los espacios y los tiempos del otro. Este virus no distingue, no hace diferencias ni bullying, entonces creo que debemos tomar esto como un aprendizaje más allá de la incertidumbre que estamos viviendo, la angustia, la preocupación por el futuro laboral y todo lo que ya sabemos. Sería maravilloso adquirir estos hábitos para tener una sociedad diferente y no tan confrontada y poco inclusiva.

-¿Cuándo te sacan los puntos?

-Mañana tengo que volver a ir para que me revisen y me curen, y el sábado nuevamente. Después veremos cuándo me quitan los puntos. Recién me estuve chusmeando, me saqué la venda y está bien, está bárbara la pierna.

-¿Qué recaudos toman de prevención en tu casa?

-Estamos aquí con Viviana y Jazmín y las pocas veces que se sale de casa, lo hacen las chicas. Obviamente todo lo que se trae se desinfecta con lavandina, alcohol, detergente o lo que sea. Todo se rocía, el picaporte del auto y de las puertas, la cartera, la ropa queda afuera y directo a la ducha. Para muchos, esto es nuevo pero yo ya estaba acostumbrado a lavar todo en mi casa de niño.

-¿Cómo es eso?

-A los 8 años era canillita y después empecé a trabajar en la casa del médico del pueblo, donde terminé con el tiempo como un hijo más ahí adentro. Hoy mi segunda vieja, Anita, va a cumplir 100 años ahora en agosto. Ella me hizo adquirir un hábito que también luego adoptó mi familia: yo les hacía todos los mandados y cuando volvía ella me hacía lavar todo antes de meterlo en la heladera. Te hablo de la década del 70: no usábamos barbijo pero hasta las papas se lavaban, por más que estuviesen en los canastos.

-¿Conservaste ese hábito toda tu vida?

-Sí, claro. Cuando comencé a convivir con Viviana, ella fue creciendo y acompañándome y entendiendo que todo lo que va a la heladera se lava, incluidas las botellas. Toda la vida nos lavamos las manos antes de sentarnos a la mesa, nos bañamos antes de ir a la cama y no me llama la atención todo esto que va sucediendo en cuanto a cómo debemos protegernos; ese hábito está incluido en mi familia desde siempre.

-¿A nivel laboral cómo lo vivís?

-Este año teníamos pensado llevar Burlesque Baires Show a una sala que ya estaba vista, yo iba a actuar en Rotos de amor en el teatro Regina y Un susurro de alas iba al Kairós. Se suspendió todo por ahora. Quiero creer que hay que dejar que las cosas decanten. Todo pasa. Hace un rato me envió un video un amigo mío actor radicado en España hace años, Luis Mottola, y me mostraba que estaba corriendo en la plaza y haciendo deporte al aire libre. Es posible que en el próximo anuncio, el Presidente Alberto Fernández toque el tema del teatro y hable de una posible flexibilidad. Por lo poquito que vi, la sociedad está más civilizada. Siempre vas a encontrar algunos estúpidos que hacen lo contrario, pero son los menos. Creo que ya se aprendió y no es necesario un estado de sitio para que la gente obedezca.

-A muchos artistas se les están terminando los ahorros, ¿ustedes cómo la llevan?

-Tengo muchos colegas amigos y sé de la situación. Hay diferentes realidades y es una preocupación de todos y para todos. Incluso me han llamado compañeros para que hable con algún productor conocido y ver la posibilidad de que repongan tal serie. Pero pasa por la decisión de los canales solidarizarse y sensibilizarse por una realidad. No depende de uno. Es un momento donde la humanidad tiene que entender que esto es una etapa de aprendizaje y sensibilidad. El virus no discrimina ni distingue; somos todos iguales.

-¿Cómo la llevan las 24 horas juntos con Jazmín y Viviana?

-Durante el día cada cual está en su mundo y el mío es estar haciendo lo grueso, lo pesado. El deck de la pileta ya tenía las maderas afectadas por el tiempo y solo las saqué, lo transformé e hice una puesta en escena. Gracias a Dios tenemos un lugar amplio pero me preocupa la gente que está conviviendo tanto tiempo o familias enteras en departamentos de un ambiente. Eso es terrible y doloroso. O el tema de los refugiados venezolanos, por ejemplo que la estaban pasando mal y hoy es lamentable su realidad, con muchos jóvenes en la calle. Son situaciones de extrema vulnerabilidad.

-¿Ustedes se llevan bien o discuten mucho?

-No. Confieso que sería muy poco inteligente de mi parte confrontar ya que hacía cuatro o cinco años que no pasaba tanto tiempo en mi casa. Es fuerte lo que estoy diciendo pero es mi realidad: llevaba cuatro o cinco años entrando a mi casa los lunes y yéndome los miércoles de gira otra vez y desaparecía hasta el otro lunes. Nunca había vivido la experiencia de compartir una serie de televisión completa en familia. Suena poco creíble pero es mi realidad. Entonces, ¿confrontar qué? A esta altura de mi vida, que soy una persona adulta, miro al ser amado desde otro lado y cuando recibís la misma respuesta, todo es más amoroso. Hasta ahora no ha habido ninguna discusión y estoy feliz porque Jazmín me empezó a acompañar con el vinito. Este año cumple 25, la nena ya creció.

Por Nico Peralta

Fuente: Revista Pronto

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