Lali: “Asumo que soy terca y testaruda”

Líder sin pretensiones, es más que la chica del momento. En plena expansión internacional de su música, abraza al feminismo mientras conserva la estrategia de reírse de sí misma, charlar con su mamá y escaparse al campo con su novio.

Llega. Saluda y se presenta. “Hola, soy Lali”. Basta eso para reconocer que aún mantiene la estirpe de chica de barrio. Culposa como se confiesa, está preocupada porque el tráfico en la autopista Panamericana le jugó una mala pasada. Pero su oficio y carisma harán que la demora no afecte la jornada. “Puedo hablar al mismo tiempo”, aclara mientras se coloca ella misma el rímel en las pestañas.

Es que en la carrera de Lali (27) nada está librado al azar. Por eso aprovecha este set para consultar cómo vestirse para un cumpleaños “estilo Almodóvar”.

Actriz desde los 12 y cantautora desde los 22, la única casualidad en su trayectoria fue ese primer casting errado que la sumó a la troupe de Cris Morena. “Nada es obvio y nada es definitivo. Me lo gané laburando”, baja a la tierra cuando analiza su presente.

Después de impactar con su protagónico en la película Acusada, el año pasado lanzó su tercer trabajo musical: Brava. En marzo, antes de su show en Lollapalooaza, la premiaron por haber alcanzado los 200 millones de streams con ese álbum.

¿Qué más se ganó? Cantar en el clásico countdown de Times Square, ser considerada por Latin Billboard, hacer un hit a dúo con Thalía… ¡Y eso sólo en el primer trimestre de 2019!

Mezcla trabajo y aventura. Por eso su bitácora del último verano también incluyó ocho horas de baile arriba de una carroza, en el carnaval brasilero de Bahía. Iba de la mano de Pabllo Vittar, con quien comparte una canción que acumula más de 23 millones de vistas en YouTube. “A Pabllo hay que llamarla en femenino. Es ella”, aclara sobre su colega trans y se confirma actual, versátil, diversa.

LALI Lo vivo con emoción y diversión, casi como un juego. Me río e ironizo. Me pregunto “¿qué hago acá?”, sin olvidarme de cuál fue el camino. En una alfombra roja, puedo posar divina para las fotos, pero enseguida tiro chistes sobre cómo duelen los zapatos.

ELLE ¿TE PERMITÍS EL ROL DE FAN EN ESOS MOMENTOS?

LALI ¡Sí! Pero me da vergüenza. Me sale mal. No sé cómo expresarme. En el Festival de Cine de Venecia tuve un episodio bizarro. Tenía un vestido plateado divino, pero me estaba haciendo pis desde el comienzo de la alfombra roja. Cuando le avisé a mi acompañante de la organización aún faltaba media hora, por lo menos, para el final del camino. ¡No aguantaba! Ya estaba al borde del desmayo cuando logré que me llevaran a un segundo piso, por una escalera de servicio. Iba corriendo, puteando y me topé con el actor Christoph Waltz, de quien soy muy fanática. Me dijo “I’m sorry”. Empecé a reírme nerviosa. El me miró extrañado y sólo pude decirle “I love you”. ¡Nunca pensé que lo iba a ver!

ELLE ¿CÓMO SABES SI UNA OPORTUNIDAD NO PUEDE DEJARSE PASAR?

LALI ¿Cómo podría perderme la oportunidad de cantar en Times Square? Esas decisiones son obvias. Sin embargo, hay otras en las que me guía la intuición. Ese es mi resguardo. Lo siento en la piel. Me pasa también con la gente cuando la conozco, al saludarla. Mi mamá siempre remarca que soy intuitiva, desde la infancia.

ELLE ¿SE APRENDE A DECIR “NO”?

LALI Sí, con el tiempo. Cuando estás en la vorágine del inicio de un proyecto, decís a todo que sí. Hasta que un día no podés más. En el último año y medio logré ese aprendizaje: todo no se puede. Es madurez también. A los culposos nos cuesta mucho. Además, soy de Libra: siempre quiero estar disponible para los otros. Pero ser egoísta es necesario a veces.

ELLE ¿CÓMO ES LA PREVIA A UN GRAN SHOW?

LALI No me encargo sólo de vestirme y salir a cantar. Estoy pendiente de las luces, de las tarimas, de las pantallas. Hay nervios y tensión pero vinculadas a lo positivo. Se siente la adrenalina previa de algo genial. También se vive el placer de resolver en equipo. No es un día para discutir. Tenemos coreografiado hasta el backstage: entra bota, sale bota. Ensayamos cómo vamos a implementar en tiempo y forma cada cambio de vestuario. Evolucionamos con cada show.

ELLE ¿CÓMO TE VA EL ROL DE JEFA Y DE EMPRESARIA?

LALI No me siento jefa y no me veo en la definición de empresaria. Soy una artista al frente de un proyecto pero eso no me modifica. El foco está puesto en el trabajo más allá de quién hace cada cosa. Todos somos imprescindibles. Aunque le ponga toda la pasión, no podría hacer un show sin las bailarinas, sin los músicos, sin los jefes técnicos. Soy lo que soy gracias a todos ellos. Cuando se entiende eso, el lugar de jefa es normal y natural. Sabemos que nos necesitamos. Somos alguien a partir del otro. No creo en el éxito personal sin equipos.

ELLE ¿QUÉ TE CRITICÁS?

LALI Asumo que soy terca y testaruda. Eso no está bueno. Me cuesta abrirme a otra opinión cuando tengo una idea fija. Sin embargo, después no tengo problema en decir “Me equivoqué. Perdón. Tenías razón”.

ELLE ¿CÓMO TE MANEJÁS CON EL DINERO?

LALI Soy un desastre. Delego el tema. Si no lo hiciera, tendría que pedirte guita prestada. Por suerte, habiendo trabajado desde la infancia, siempre me rodeé de capos que me cuidaron. Pero en mi familia hay chistes internos sobre lo colgada que soy con la plata. Me han retado mucho. Me cuesta. Nunca tengo idea. Elijo trabajar y vivir el día a día.

ELLE SOS APASIONADA, BUENA MEZCLA DE LATINA Y TANA. ¿QUÉ TE DA PLACER?

LALI Ahora encuentro el placer en una copa de vino. Me encanta salir a comer. Soy bastante simple, no me interesa lo extravagante. Disfruto de una charla con mi vieja, sentaditas en el jardincito de la casa, con el fresquito que te obliga a buscar el suéter. Las cosas más pomposas, como una entrega de premios, me ponen tensa. Me divierto más en el antes y el después que cuando subo a recibirlo.

ELLE TENÉS RUTINAS INTENSAS. ¿CÓMO RELAJÁS?

LALI Tengo que obligarme a parar. Soy inquieta. El mayor relax es el ocio en mi casa: mirar una película, una serie, comer rico. Me gusta sentarme a cenar con mi novio (Santiago Mocorrea) y preguntarle “¿cómo va la soja?”, que me cuente de su trabajo en el campo. En lo mío hay demasiado ego, todo se centra en mi persona. Por eso la charla con el otro me hace bajar inmediatamente.

ELLE ¿CÓMO ES UNA ESCAPADA AL CAMPO?

LALI ¡Un planazo! Sobre todo para comer. En mi casa desayuno una tostadita de salvado. Cuando vamos a General Villegas hay pan, manteca y dulce de leche casero y después pastas para almorzar. ¡Y no podés decir que no! Más allá de eso, me gusta ir para conectar con el universo de mi novio. Su mundo me calma. En el campo no te ponés maquillaje, valen las ojeras. La primera vez fui con botas blancas y montamos a caballo: todos me miraban con cara rara. Al cuarto viaje entendí que tenía que ir en jogging y zapatillas.

ELLE ASUMÍS QUE HASTA HACE CINCO AÑOS NO ENTENDÍAS EL FEMINISMO.

LALI Creo que tratar de entender ese término y evaluar si encajábamos nos confundía. Cuando te corrés del título, cuando mirás lo que significa el movimiento más allá de la palabra, se ve de otra manera. Hay que poner el foco en lo que sucede detrás de la etiqueta. Entendí que tiene que ver con quiénes somos y con quiénes queremos ser.

ELLE ¿QUÉ LE EXPLICARIAS A OTRA CHICA QUE PREGUNTA DE QUÉ SE TRATA?

LALI Le diría que no piense en conceptos. Que somos mujeres, acompañando a otras, para estar mejor. Yo aprendí que tenemos una familia en el feminismo y decidí abrazarla. Experimenté darle la mano a otra, sin conocerla, mirarla y saber que compartimos tanto lo costoso como lo maravilloso de ser mujeres. Algo que antes no me había pasado. Cuando vivís eso, elegís acompañar.

ELLE ¿CÓMO SE LLEGA A ESA INSTANCIA?

LALI No hay que ir más allá de analizar la propia vida y encontrar aquello que estaba naturalizado o callado. Dejar de ser tolerante. Saber que no sos una jodida si ponés un límite. Ahora reconozco el chip con el que estábamos y me permito preguntarme: ¿por qué estoy siendo condescendiente con algo que me hace mal? ¿Por qué me quedé en silencio? ¿Por qué me reí de un chiste que me hirió? Igual hay que entender que no es fácil, que el cambio no es de un día para el otro; que lo vamos a lograr con paciencia, con aprendizaje y con amor.

 

 

FUENTE: elle.clarin.com  / POR CLARA URANGA

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