Colón perdió la Final de la Copa Sudamericana

Con goles de León, Sánchez y Dájome, el conjunto ecuatoriano se quedó con la Copa Sudamericana. El Pulga Rodríguez erró un penal y Olivera logró el descuento.

 

Colón e Independiente del Valle se estudian, se miden, pretenden achicar el margen de error lo máximo posible para evitar sufrir el primer golpe. El viento y la lluvia también juegan su parte, dos condiciones que los jugadores deberán tener muy en cuenta a la hora de lanzar un pelotazo o querer controlar el balón.

Como bien había predicho Pablo Lavallén, los ecuatorianos propusieron un fútbol a través del juego asociado, con la pelota pegada al suelo, mientras que Colón se paró con dos líneas de cuatro delante del área de Leonardo Burián agazapado por la oportunidad para salir de contra.

 

Mientras el cielo “caía” sobre el campo de juego de “La Nueva Olla”, el juego se hizo complicado por la cantidad de agua sobre el césped que impedía un recorrido normal del balón. Los ecuatorianos seguía imponiendo condiciones con la pelota por el piso y a través de la velocidad de Cristian Dájome que por derecha no mostraba piedad con Gonzalo Escobar.

El Sabalero trabajó más para cerrar espacios a su rival que preocuparse por el arco de enfrente. Marcelo Estigarribia estuvo muy acotado a su labor de ayudar en la marca a Escobar y el equipo no lo tenía a la hora de ser profundo, hacer retroceder a Independiente del Valle.

Ya con una cortina de agua que se confundía como si fuese humo o niebla, Independiente del Valle llegó al gol gracias a un cabezazo de Luis León. Un tiro libre desde el centro de la cancha encontró por el segundo palo al defensor que ganó en la altura, sin marcas, que con un frentazo venció a Burián. Al “Cachorro” se le escurrió la pelota entre las manos y las piernas (el agua colaboró para esto) y el Sabalero comenzó su primera final con derrota. Un verdadero baldazo de agua fría este tanto.

 

 

Con el 1-0, y con un posible offside del autor del gol que el VAR no consideró como tal, Colón debía ir en busca de la igualdad de cualquier forma, pero la lluvia impidió la levantada y Raphael Claus, árbitro del encuentro, decidió demorar el juego a causa de la gran cantidad de agua que impedía un desarrollo normal del juego.

Tras una espera de media hora para que se reanude el juego, el Sabalero cambió su imagen, se mostró más asentado en el campo y metido en el juego. La levantada fue más anímica que futbolística, pero parecía bastarle al equipo de Lavallén que de a poco parecía remontar en el partido.

Wilson Morelo logró inquietar al arquero Jorge Pinos. El colombiano encaró a pura potencia, chocó contra su marca y alcanzó a rematar desde el suelo, el golero dio un rebote y la jugada se diluyó en córner. Todo parecía indicar que el Sabalero estaba en condiciones de ponerse en partido. Pero no aprovechó su momento.

Jhon Jairo Sánchez, otro de los veloces que tiene Independiente del Valle, le dio otro mazazo al Sabalero antes del final del primer tiempo.El atacante por el sector izquierdo se alejó a pura velocidad de su marcadores, ingresó al área y definió con un toque sutil que se desvió en Emanuel Olivera e impidió a Burián evitar el segundo tanto del partido.

 

 

Si Colón-Independiente del Valle hubiese sido un combate de boxeo, el tanto de Sánchez hubiese sido un golpe para nocaut. Fue el golpazo que hizo besar la lona por segunda vez a un pugilista. Pero el peor golpe no fue dentro del campo, fue al de la ilusión que tenían los rojinegros.

Segundo tiempo:

Para el complemento, Colón siguió en la misma sintonía que tenía al final de la primera parte. El Sabalero avanzó con más actitud que fútbol y logró hacer tambalear por momentos la comodidad que sentía el conjunto ecuatoriano con el marcador.

La movilidad del Pulga Rodríguez y Morelo obligó a los centrales de Independiente a tener que salir de su rango de marca. Al encarar mano a mano, los atacantes del Sabalero pudieron ganar los duelos individuales y Colón pudo, por momentos, imponer sus condiciones sobre el rival.

Inclusive llegó a tener la inmejorable oportunidad de llegar al descuento a través de un penal, producto de una supuesta falta sobre Wilson Morelo. Luego de revisar la jugada en el VAR, el brasileño Raphael Claus decidió ratificar su decisión inicial y sancionó el tiro desde los doce pasos. El encargado de ejecutar la falta fue el Pulga, que a diferencia de las fases anteriores a esta final, no pudo cumplir con su cometido. Jorge Pinos adivinó las intenciones del tucumano de Simoca y evitó la caída de su arco. No fue otro gol, pero la decepción golpeó hondo en las aspiraciones del Rojinegro.

 

 

Los minutos restantes Independiente descansó con la tenencia del balón. Cristian Pellerano agrandó su figura y se erigió, en Asunción, como la figura de la cancha. En un equipo de jugadores veloces, quien más entiende el fútbol es el más lento y de ritmo cansino. Colón, aún con variantes, no pudo conseguir hasta recién sobre el final del partido recortar la diferencia.

Emanuel Olivera, con una pirueta, dejó el partido a un gol de distancia y despertó las esperanzas del Sabalero que se envalentonó y se animó para llegar al empate. Para decepción de los más de 35.000 hinchas que viajaron a Paraguay más los que se quedaron en Santa Fe, no fue posible llegar a la igualdad. Todo lo contrario, en una contra, con el Sabalero totalmente volcado al ataque Cristian Dájome le dio el golpe de gracia al conjunto santafesino que deberá aprovechar esta actuación para futuras presentaciones.

 

La decepción no solamente es grande por no poder lograr el resultado deseado luego de la gran expectativa creada en la previa. Sino que Colón quedó a esta altura del año fuera de todas las competiciones y en una situación alarmante en cuanto a los promedios en el torneo local. El momento con el que llegó a este partido no se corresponde al vacío que queda al sin volver con la copa y sin jugar las competencias a las que se accedían si se ganaba esta. Momentos de desahogo y reflexión, pero todo Colón debe repensar y reconvertirse rápidamente.

Esta Copa Sudamericana fue la demostración de que el Sabalero también puede aspirar a grandes cosas. El Rojinegro también puede escribir la historia grande del fútbol sudamericano. Que este paso en falso no derrumbe todo lo bueno que se pudo construir en los últimos tiempos.

 

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